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Testimonios para los Ministros

Capítulo 8

Obreros con Dios

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Amor y Confianza Entre los Hermanos

30 de octubre de 1894

Cuando los hombres manifiesten confianza en sus semejantes se acercarán mucho más a la posesión de la mente de Cristo. El Señor ha revelado la estima que él coloca sobre el hombre. "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna". Pero algunas mentes están siempre tratando de remodelar el carácter de otros de acuerdo con sus propias ideas y medidas. Dios no les ha dado esta obra para hacer.

El yo siempre albergará una alta estima de sí mismo. Cuando los hombres pierden su primer amor, no guardan los mandamientos de Dios, y entonces comienzan a criticarse mutuamente. Este espíritu estará pugnando siempre por imponerse hasta el fin del tiempo. Satanás trata de promoverlo a fin de que los hermanos, en su ignorancia, traten de devorarse el uno al otro. Dios no es glorificado, sino grandemente deshonrado; el Espíritu de Dios es agraviado. Satanás se alegra, porque sabe que si él puede hacer que el hermano vigile al hermano en la iglesia, alguno se sentirá tan descorazonado y desanimado que abandonará su puesto de deber. Esta no es la obra del Espíritu Santo; un poder de abajo está obrando en las cámaras de la mente y en el templo del alma para colocar sus atributos donde debieran estar los atributos de Cristo.

El que ha pagado el precio infinito para redimir a los hombres lee con inequívoca precisión todas las obras escondidas de la mente humana, y conoce exactamente cómo tratar con toda alma. Y al tratar con los hombres, manifiesta los mismos principios que se revelan en el mundo natural. Las benéficas operaciones de la naturaleza no se realizan en base a intervenciones abruptas o alarmantes; no se les permite a los hombres tomar la obra de la naturaleza en sus propias manos. Dios obra por medio de la acción tranquila y regular de sus leyes señaladas. Así ocurre en las cosas espirituales. Satanás trata constantemente de producir efectos por medio de embestidas rudas y violentas; pero Jesús halla acceso a la mente por la senda de sus asociaciones más familiares. El perturba tan poco como sea posible su acostumbrado tren de pensamiento por acciones abruptas o reglas prescriptas. Honró al hombre con su confianza, y así lo colocó en su lista de honor. El Señor presentó sus antiguas verdades iluminadas por una nueva y preciosa luz. Así, cuando tenía solamente doce años de edad, maravilló a los doctores de la ley por sus preguntas en el templo.

Jesús se revistió de humanidad para poder hacer frente a la humanidad. El coloca a los hombres bajo el poder transformador de la verdad encontrándolos donde están. Obtiene acceso al corazón conquistando la simpatía y la confianza, y logrando que todos sientan que su identificación con la naturaleza y el interés humano es completa. La verdad salía de sus labios hermosa en su sencillez, y sin embargo revestida de dignidad y poder. ¡Qué maestro era nuestro Señor Jesucristo! ¡Cuán tiernamente trató a cada honrado investigador de la verdad, para poder ganar su simpatía, y hallar un lugar en su corazón!

Debo deciros, hermanos, que estáis lejos de lo que el Señor quisiera que fuerais. Los atributos del enemigo de Dios y del hombre demasiado a menudo hallan expresión en vuestro espíritu y en vuestra actitud el uno hacia el otro. Os herís mutuamente porque no sois participantes de la naturaleza divina. Y obráis en contra de la perfección de vuestro propio carácter, os acarreáis dificultades, hacéis vuestra labor dura y cansadora, porque consideráis vuestro propio espíritu y vuestros defectos de carácter como preciosas virtudes a las cuales aferraros, dignas de ser fomentadas.

Jesús les señala a las mentes más elevadas, así como a las más humildes, el lirio, con la frescura del rocío de la mañana, y nos pide: "Reparad los lirios del campo, cómo crecen; no trabajan ni hilan; mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria fue vestido así como uno de ellos". E impresiona la siguiente lección: "Si la hierba del campo que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?"

HACIENDO PROGRESAR LA VERDAD

Los hombres convierten la tarea de hacer progresar la verdad en un trabajo diez veces más duro de lo que realmente es, al tratar de sacar de las manos divinas la obra que pertenece a Dios, para tomarla en sus propias manos finitas. Piensan que deben estar constantemente inventando alguna cosa para lograr que los hombres hagan lo que ellos suponen que esas personas deben hacer. El tiempo empleado de esta suerte está constantemente haciendo más complicada la obra, porque se hace a un lado al gran Obrero Director en el cuidado de su propia herencia. Los hombres asumen la tarea de remendar los caracteres defectuosos de otros, y sólo tienen éxito en empeorar mucho los defectos. Harían mejor en dejar que Dios hiciera su propia obra, pues él no los considera tan capaces de remodelar el carácter.

Lo que necesitan es estar imbuidos del espíritu de Cristo. Si se aferran a la fortaleza del Señor, harán paz con él; entonces se hallarán en buen camino para estar en paz con sus colaboradores. Cuanto menos tenga el agente humano de la mansedumbre y la humildad de Cristo en su espíritu y carácter, más verá la perfección en sus propios métodos y la imperfección en el método de los demás. Nuestra única seguridad consiste en velar y orar, y tomar consejo mutuo, creyendo que Dios guardará a nuestros hermanos así como a nosotros mismos, porque no hay acepción de personas para él. Dios trabajará por nosotros cuando estudiemos con fidelidad y seamos también hacedores de sus obras.

Pero cuando los obreros desatienden tan manifiestamente la orden expresa de Cristo de que nos amemos el uno al otro como él nos amó a nosotros, ¿cómo podemos esperar que los hermanos presten oídos a los mandatos de hombres finitos, y a los reglamentos y a las especificaciones definidas en cuanto a cómo trabajar? La sabiduría que hace la prescripción para nosotros debe ser sobrenatural, o de otra manera resultará ser un médico que no puede sanar, sino que sólo prescribirá. Mejor sería que buscáramos a Dios con todo el corazón, y depusiéramos la importancia propia; pues "todos vosotros sois hermanos".

CRISTO HA HECHO FÁCIL EL YUGO

En vez de afanaros para preparar reglamentos y estipulaciones rígidas, deberíais más bien estar orando y sometiendo vuestra propia voluntad y vuestros caminos a Cristo. El no se agrada cuando vosotros hacéis difíciles las cosas que él ha hecho fáciles. El dice. "Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mi, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga". El Señor Jesús ama a su herencia; y si los hombres no pensaran que es su especial prerrogativa prescribir reglas para sus colaboradores, sino colocaran las reglas de Cristo en su propia vida y copiaran sus lecciones, entonces cada uno sería un ejemplo, y no un juez.

EL CARÁCTER PATERNAL DE DIOS

El tema más favorito de Cristo fue el carácter paternal y el abundante amor de Dios. La maldición de todas las iglesias hoy es que los hombres no adoptan los métodos de Cristo. Piensan que pueden mejorar la reglas dadas en el Evangelio, y se sienten libres para definirlas, esperando de esta manera reformar a las iglesias y a los obreros. Sea Dios nuestro único Maestro, nuestro único Señor, lleno de bondad, compasión y amor.

Dios da conocimiento a sus obreros; y él ha dejado registrada para nosotros la rica y plena promesa: "Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría demándela a Dios, el cual da a todos abundantemente, y no zahiere; y le será dada. Pero pida en fe, no dudando nada: porque el que duda es semejante a la onda de la mar, que es movida del viento, y echada de una parte a otra, No piense pues el tal hombre que recibirá ninguna cosa del Señor". ¿No es lo mejor obtener sabiduría individualmente yendo a Dios, y no al hombre? ¿Qué dice el Gran Maestro? "He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste".

EL CRITICAR LOS DEFECTOS EN OTROS

Existe entre nosotros un mal que necesita ser corregido. Hay hermanos que se sienten libres para observar. Los supuestos defectos de otros y hablar de ellos, cuando esa misma libertad revela un decidido defecto de ellos mismos. Manifiestan que son sabios en su propia opinión; y Dios no puede darles su bendición especial, porque se exaltarían a sí mismos, y dañarían la preciosa causa de la verdad. Cuando el mundo estaba destituido del conocimiento de Dios, Jesús vino para impartir esta inestimable bendición: un conocimiento del carácter paternal de nuestro Padre celestial. Este era su propio don a nuestro mundo; y este don lo confió a sus discípulos, para ser comunicado por medio de ellos al mundo.

LOS OBREROS DEBEN PROGRESAR

Una vez que hayan aprendido las sencillas reglas, ellos [los ministros] deben dedicar sus mentes a la adquisición de conocimientos en relación con su trabajo, de manera que sean obreros que no tengan de qué avergonzarse. Pueden ir dominando una rama de la ciencia tras otra, mientras se hallan empeñados en la obra de predicar la verdad, si emplean sabiamente su tiempo. Momentos de oro son desperdiciados en conversaciones sin importancia, en la indolencia, y en hacer cosas que son de poca consecuencia; momentos que deben ser usados todos los días en un empleo útil que nos capacitará más plenamente para acercarnos a la norma elevada.

Los hombres que se presentan ahora ante el pueblo como representantes de Cristo tienen generalmente más capacidad que educación, pero no ponen sus facultades en uso, sacando el máximo provecho de su tiempo y oportunidades. Casi todos los pastores en el campo, si hubieran utilizado las energías que Dios les concedió, podrían ser no solamente eficientes en leer, escribir, y en la gramática, sino aun en los idiomas. Es esencial para ellos fijarse un blanco alto. Pero ha habido poca ambición, de parte de ellos, de poner a prueba sus facultades para alcanzar una norma elevada en el conocimiento y en la inteligencia de las cosas religiosas.

Nuestros ministros tendrán que rendir cuenta a Dios del enmohecimiento de los talentos que él les ha dado para que los desenterraran por el ejercicio. Podían haber hecho diez veces más obra inteligentemente si se hubieran tomado la preocupación de llegar a ser gigantes intelectuales. Toda su experiencia en su alta vocación es empequeñecida porque se contentan con permanecer donde están. Sus esfuerzos por adquirir conocimiento no obstaculizarán en lo más mínimo su crecimiento espiritual, si estudian con motivos correctos y blancos adecuados.

NECESIDAD DE OBREROS

Se necesitan obreros en todo el mundo. La verdad de Dios ha de ser llevada a los países para que los que se hallan en tinieblas puedan ser iluminados. Ha de hacerse una obra que califique a los estudiantes para que sean obreros juntamente con Dios.

Dios exige que se manifieste en este sentido un celo infinitamente mayor que el que hasta aquí se ha revelado. Como pueblo estamos en, algunos respectos muy atrasados en la obra misionera. No estamos haciendo ni la vigésima parte del bien que podríamos hacer desde posiciones de confianza, porque el egoísmo prevalece en extenso grado entre nosotros. Algunos son envidiosos de los demás, temiendo que sean estimados más altamente que ellos mismos.

Se necesitan ahora intelectos cultivados en todas partes de la obra de Dios; pues los novicios no pueden hacer una obra aceptable en el desarrollo del tesoro escondido para enriquecer a las almas. Dios se ha propuesto que las escuelas sean instrumentos para preparar obreros para Cristo Jesús, de los cuales él no se avergüence, y este objetivo debe tenerse siempre en vista. La altura que el hombre puede alcanzar por la cultura adecuada no se ha comprendido hasta este momento. Tenemos entre nosotros más que un promedio de hombres de capacidad. Si sus facultades fueran puestas en uso, tendríamos veinte ministros donde ahora hay uno solo. Se educarían también médicos para batallar contra la enfermedad.

Las ciudades y pueblos están empapados en el pecado, y sin embargo hay Lots en cada Sodoma. El veneno del pecado se halla en acción en el corazón de la sociedad. Dios pide reformadores que se levanten en defensa de las leyes que él ha establecido para gobernar el sistema físico, y para mantener una norma elevada en la educación de la mente y la cultura del corazón.

CULTURA DEL CORAZÓN

Hay peligro de que exista una exactitud farisaica, que cargue las mentes con formas y costumbres mundanas, a las cuales en muchos casos se adjudique gran importancia, haciendo un mundo de un átomo y un átomo de un mundo. La gracia de Cristo con su influencia purificadora y ennoblecedora hará más por nosotros que toda la educación mundana relativa a la etiqueta que se considera tan esencial. Para muchas personas las cosas externas son la suma total de la religión, y sin embargo se evidenciará que el corazón no tiene esa genuina cortesía que es la única de valor ante Dios. Si se les habla acerca de sus faltas, tienen tan poca cortesía cristiana que la sagrada posición del ministro, a quien Dios ha enviado con su mensaje de amonestación, se pierde de vista en el esfuerzo que ellos hacen para criticar su actitud, sus gestos y la formación de sus frases. Ellos se creen modelos de sabiduría, pero no prestan atención a las palabras de Dios que proceden de los atrios del cielo A todos los tales Dios les dice que tendrán que hacerse necios para conocer la verdadera sabiduría de Cristo.

Se me mostró que nuestro colegio fue destinado por Dios a realizar la grande y buena obra de salvar almas. Es sólo cuando se los coloca bajo el pleno dominio del Espíritu de Dios cuando los talentos de un individuo se hacen útiles hasta su máxima capacidad. Los preceptos y principios de la religión son los primeros pasos en la adquisición de conocimientos, y yacen a la base misma de la verdadera educación. El conocimiento y la ciencia deben ser vitalizados por el Espíritu de Dios a fin de servir los más nobles propósitos. Solamente el cristiano puede hacer el debido uso del conocimiento. La ciencia, para que pueda ser plenamente apreciada, debe ser considerada desde un punto de vida religioso. Entonces todos adorarán al Dios de la ciencia. El corazón que es ennoblecido por la gracia de Dios puede comprender mejor el verdadero valor de la educación. Los atributos de Dios, tales como se los observa en sus obras creadas, pueden ser apreciados únicamente cuando tenemos un conocimiento del Creador. Los maestros deben estar familiarizados, no sólo con la teoría de la verdad sino que deben tener un conocimiento experimental del camino de la santidad a fin de conducir a los jóvenes a las fuentes de la verdad, al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. El conocimiento es poder únicamente cuando se lo une con la verdadera piedad. Un alma vacía del yo será noble. Cristo, morando en el corazón por la fe, los hará sabios a la vista de Dios.

La Recepción de Dones

30 de enero de 1895.

Preguntáis si es propio recibir dones de los gentiles o los paganos. La pregunta no es extraña; pero yo os preguntaría: ¿Quién es el que posee nuestro mundo? ¿Quiénes son los verdaderos dueños de las casas y las tierras? ¿No es Dios? El tiene en nuestro mundo una abundancia de recursos que ha colocado en las manos de los hombres, con la cual puede suplirse a los hambrientos, vestirse al desnudo, y brindarse hogar al que carece de él. El Señor induciría a hombres mundanos, aun idólatras, a dar de su abundancia para el sostén de la obra, si nos aproximáramos a ellos con sabiduría, y les diéramos una oportunidad de hacer aquello que tienen el privilegio de realizar. Lo que ellos quisieran dar nosotros tendríamos el privilegio de recibirlo.

Debemos llegar a relacionarnos con hombres que están en lugares encumbrados, y ejerciendo la sabiduría de la serpiente y la sencillez de la paloma, obtendríamos ventajas de ellos, porque Dios conmovería sus mentes para hacer muchas cosas en favor de su pueblo. Si las personas adecuadas les presentaran a los que tienen medios e influencia las necesidades de la obra de Dios de una manera propia, estos hombres harían mucho para hacer progresar la causa de Dios en nuestro mundo. Nos hemos privado de privilegios y ventajas cuyo beneficio podríamos haber tenido, porque hemos escogido ser independientes del mundo. Pero no necesitamos sacrificar un solo principio de verdad mientras aprovechamos la ventaja de toda oportunidad para hacer progresar la causa de Dios.

El Señor quiere tener a su pueblo en el mundo, pero no quiere que sus hijos sean del mundo. Deben tratar de presentar la verdad a las personas que están en lugares encumbrados, y darles una justa oportunidad de recibir y pesar las evidencias. Hay muchos que no tienen luz ni información, y como individuos tenemos una obra seria, solemne y sabia que realizar. Hemos de sentir dolor de alma por los que se hallan en puestos encumbrados, e ir a ellos con la generosa invitación de que vengan a la fiesta de bodas. Podría haberse hecho mucho más de lo que se hizo hasta ahora por los que están en lugares encumbrados. El último mensaje que Cristo dio a sus discípulos antes que partiera de ellos y fuera arrebatado al cielo, fue una orden de llevar el Evangelio por todo el mundo, acompañado por la promesa del Espíritu Santo. El Señor dijo: "Mas recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra".

"De Jehová es la tierra y su plenitud". "Mía es la plata, y mío el oro, dice Jehová de los ejércitos". "Porque mía es toda bestia del bosque, y los millares de animales en los collados. Conozco todas las aves de los montes, y en mi poder están las fieras del campo. Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti: porque mío es el mundo y su plenitud".

LA PREOCUPACIÓN POR LAS ALMAS

Existe una gran obra que hacer en la tierra, y el Señor Jesús ha convertido a los hombres en socios con él, a fin de que los agentes celestiales puedan cooperar con los agentes humanos. Cristo experimentó angustia de alma por la redención del mundo, y los que son obreros juntamente con Dios son representantes de Cristo ante nuestro mundo, y tendrán compasión por los perdidos, y sentirán angustia de alma por la redención de los hombres. A menos que la iglesia despierte y atienda su puesto del deber, Dios le cargará la pérdida de las almas a su cuenta. Tengo profundo interés de que la obra de Dios avance.

Se les pide a aquellos que son los elegidos de Dios que multipliquen iglesias en todas partes en que puedan tener éxito en la tarea de traer almas al conocimiento de la verdad. Pero el pueblo de Dios nunca ha de concentrarse en una gran comunidad como lo ha hecho en Battle Creek. Los que saben lo que significa sentir angustia de alma nunca lo harán, porque sentirán la carga que Cristo llevó por la salvación de los hombres.

EL ESPÍRITU DE SABIDURÍA

Todos los que son elegidos de Dios progresarán en sus facultades intelectuales. Jesús vino a representar el carácter del Padre, y él envió a sus discípulos al mundo para representar el carácter de Cristo; nos ha dado su Palabra para señalar el camino de la vida, y no nos ha dejado sencillamente para llevar esa Palabra, sino que nos ha prometido darnos eficiencia por el poder del Espíritu Santo. ¿Se necesita, pues, que alguien camine en incertidumbre, afligiéndose de que no conoce o no experimenta la obra del Espíritu Santo en su corazón? ¿Estáis hambrientos y sedientos de que se os instruya en justicia? Tenéis entonces la segura promesa de que seréis llenos. "Empero sabemos que el Hijo de Dios es venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero: y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna".

El Señor quisiera ponernos en posesión del espíritu de sabiduría celestial. ¿Nos vamos sintiendo impresionados todos a orar al Señor humilde y fervientemente, como lo exigen nuestras necesidades, importunándolo en procura de un espíritu de sabiduría? ¿Oramos diciendo: "Muéstrame los secretos que no conozco, enséñame tú"? ¡Ojalá asciendan oraciones humildes y fervorosas que salgan de labios sinceros reclamando el consejo que viene de Dios! El Señor dice: Mío es el consejo, y la segura sabiduría.

Tiempos Solemnes

31 de enero de 1895.

Tiempos solemnes y graves se avecinan, y las perplejidades aumentarán, hasta el mismo fin del tiempo. Puede haber un pequeño respiro en estas cosas, pero no será por mucho tiempo. Tengo que escribir cartas que deben salir en el próximo correo a Battle Creek. Nuestros hermanos allá no están considerando todas las cosas en la debida luz. Las providencias que han tomado para pagar impuestos sobre la propiedad del sanatorio y del tabernáculo han revelado una rectitud y un celo que no son sabios ni correctos en todos los aspectos. Sus ideas de libertad religiosa están mezcladas con sugestiones que no vienen del Espíritu Santo, y la causa de la libertad religiosa está enfermando, y esa enfermedad puede solamente ser sanada por la gracia y la bondad de Cristo.

Los corazones de los que defienden esta causa deben llenarse del espíritu de Jesús. Solamente el Gran Médico puede aplicar el bálsamo de Galaad. Lean estos hombres el libro de Nehemías con corazones humildes tocados por el Espíritu Santo, y sus falsas ideas serán modificadas, se verán principios correctos, y el actual orden de cosas cambiará. Nehemías oró al Señor por ayuda, y Dios escuchó su plegaria. El Señor obró en los reyes paganos para que vinieran en su ayuda. Cuando sus enemigos trabajaron celosamente contra él, el Señor empleó a reyes para realizar su propósito, y contestar las muchas oraciones que ascendían a él en procura de la ayuda que tanto necesitaban.

POSICIONES EXTREMAS

A menudo me aflijo demasiado cuando veo a nuestros hombres dirigentes que asumen posiciones extremas, y se cargan con problemas en que no debieran entrar y por los cuales no debieran preocuparse, sino que debieran ser dejados en manos de Dios para que él los arregle. Estamos todavía en el mundo, y Dios nos reserva un lugar en nuestra relación con el mundo, y obra con su propia diestra para preparar el camino delante de nosotros, a fin de que su obra progrese en sus diversos ramos. La verdad ha de tener un lugar permanente, y la norma de la verdad ha de ser elevada en muchos lugares en regiones lejanas.

Estad seguros de que Dios no ha colocado sobre los que permanecen lejos de esos campos de labor extranjeros la carga de criticar a los que se hallan en el mismo lugar donde la obra se realiza. Los que no están sobre el terreno no saben nada acerca de las necesidades de la situación, y si ellos no pueden decir nada para ayudar a los que están en el mismo lugar, no obstaculicen la labor, antes bien muestren su sabiduría por la elocuencia del silencio, y ayuden en la obra que tienen más próxima. Protesto contra el celo que manifiestan que no es de acuerdo a ciencia, cuando ventilan sus ideas con respecto a los campos de labor extranjeros.

Permitid que el Señor trabaje con los hombres que están sobre el terreno, y que los que no se hallan allí anden humildemente con Dios, no sea que se salgan de su lugar, y pierdan su orientación. El Señor no ha colocado la preocupación de criticar a la obra sobre los que se la han tomado sobre sí, y él no les da la sanción de su Santo Espíritu. Muchos actúan de acuerdo con su propio juicio humano, y celosamente tratan de arreglar cosas que Dios no ha colocado en sus manos. Durante todo el tiempo que estemos en el mundo, hemos de realizar una obra especial por el mundo; el mensaje de amonestación ha de ir a todos los países, lenguas y pueblos.

El Señor no induce a sus obreros a adoptar una conducta que traiga el tiempo de angustia antes de que llegue la hora. No erijan ellos una pared de separación entre ellos y el mundo presentando sus propias ideas y nociones. Hay ahora demasiado de esto entre nosotros. El mensaje de amonestación no ha alcanzado a gran número de personas en el mundo, precisamente en las ciudades donde se dispone de luz, y el contar a Israel no es trabajar según el orden de Dios.

HAN DE RECIBIRSE E IMPARTIRSE FAVORES

Durante todo el tiempo en que estemos en este mundo, y el Espíritu de Dios esté luchando con el mundo, hemos de recibir e impartir favores. Hemos de dar al mundo la luz de la verdad como se la presenta en las Sagradas Escrituras, y hemos de recibir del mundo lo que Dios los induce a hacer en favor de su causa. El Señor todavía actúa en corazones de reyes y gobernantes para que favorezcan a su pueblo, y conviene que los que están tan profundamente interesados en el asunto de la libertad religiosa no rechacen ningún favor, o dejen de aceptar la ayuda que Dios ha inducido a los hombres a dar, para el progreso de la causa.

Encontramos ejemplos en la Palabra de Dios concernientes a este mismo asunto. Ciro, rey de Persia, hizo una proclamación por todo su reino, y la puso por escrito, diciendo: "Así ha dicho Ciro rey de Persia: Jehová Dios de los cielos me ha dado todos los reinos de la tierra, y me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. ¿Quién hay entre vosotros de todo su pueblo? Sea Dios con él, y suba a Jerusalén que está en Judá, y edifique la casa a Jehová Dios de Israel". Se promulgó un segundo mandato por parte de Darío para la edificación de la casa del Señor, que está registrado en el capítulo seis de Esdras.

El Señor Dios de Israel ha colocado sus bienes en manos de los no creyentes, pero éstos han de ser usados para realizar las obras que pueden hacerse por un mundo caído. Los agentes por cuyo intermedio estos dones vienen a nosotros pueden abrir caminos por los cuales enviar la verdad. Pueden no tener simpatía por la obra, pueden no tener fe en Cristo, ni practicar sus palabras; pero sus dones no han de ser rechazados por esta causa.

Es muy extraño que algunos de nuestros hermanos sientan que es su deber producir un estado tal de cosas que inmovilice los medios que el Señor ha liberado. Dios no ha puesto sobre ellos la responsabilidad de ponerse en conflicto con las autoridades y poderes del mundo en esta materia. La poderosa mano de Dios no se ha retirado de la tierra. Esperen los dirigentes de la obra el tiempo oportuno, escóndanse en Cristo y actúen y obren con gran sabiduría. Sean sabios como serpientes y sencillos como palomas. Se me ha mostrado reiteradamente que podríamos recibir muchos más favores de muchas maneras si nos aproximáramos a hombres de sabiduría, los familiarizáramos con nuestra obra, y les diéramos una oportunidad de realizar aquellas cosas que es nuestro privilegio inducirles a hacer por el progreso de la obra de Dios.

Actividad en Nuestras Iglesias

2 de febrero de 1895.

La prevaleciente monotonía de la rutina del servicio religioso en nuestras iglesias necesita ser rota. Debe introducirse la levadura de la actividad, para que los miembros de nuestras iglesias trabajen según nuevos lineamientos, e ideen nuevos métodos. El poder del Espíritu Santo actuará en los corazones cuando esta monotonía muerta y sin vida sea quebrantada, y comiencen a trabajar con fervor muchos que nunca han pensado en ser otra cosa que espectadores ociosos. Una iglesia que trabaja en la tierra está relacionada con la iglesia que trabaja en el cielo. Dios obra, los ángeles obran, y los hombres deben obrar por la conversión de las almas. Deben realizarse esfuerzos para hacer algo mientras el día dura, y la gracia de Dios se revelará para que las almas sean salvadas para Cristo. Por doquiera hay almas que perecen en sus pecados, y Dios dice a cada alma creyente: Apresúrate en su ayuda con el mensaje que yo te daré.

ECONOMÍA EN EL HOGAR

El Señor hizo de los hombres sus agentes, y con corazón lleno del amor de Jesús, han de cooperar con el en hacer que los hombres se vuelvan del error a la verdad. Dios bendice la tierra con el sol y la lluvia. El hace que la tierra produzca sus abundantes tesoros para la utilidad del hombre. El Señor ha hecho del hombre su intermediario para que dispense sus dones celestiales trayendo las almas a la verdad. ¿Inquirirán mis hermanos en Estados Unidos cómo la verdad salvadora los alcanzó cuando ellos estaban en las tinieblas? Hombres y mujeres traían sus diezmos y ofrendas a Dios, y a medida que los medios llenaban la tesorería, se enviaban hombres a otras partes para hacer progresar la obra.

Este mismo proceso debe repetirse si las almas que están en tinieblas son alcanzadas hoy. He visto que hay muchos que retienen sus diezmos en forma total, y otros retienen una parte, y sin embargo la gran obra misionera aumenta de año en año. Debemos aprender a economizar en los gastos de nuestra casa. No debe incurrirse en ningún gasto innecesario; porque, al margen de lo que sabemos, pobreza y miseria de toda descripción afligen a la gente, y nosotros somos llamados a ayudar a aquellos que están necesitados y afligidos. Debemos ver que los que necesitan alimento y vestido sean suplidos, y que los que son pobres de alma entiendan la bondad de la salvación.

UNA OBRA FERVIENTE

Cuando nos empeñamos en una obra fervorosa, actuando de acuerdo con nuestras diversas capacidades, Dios se manifiesta a nosotros, y nos da gracia por gracia. Una iglesia activa y afanosa por las almas será una iglesia que ore, una iglesia que crea, y una iglesia que reciba. Una iglesia a cuyos miembros se los halla sobre sus rodillas ante Dios, suplicando su misericordia, buscándolo diariamente, es una iglesia que se alimenta del pan de vida, y que bebe las aguas de vida. La promesa: "Todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará", se realizará en ellos.

Una actividad similar a la de Cristo, proseguida con celo perseverante, traerá grandes resultados. Habrá una experiencia amplia en el amor, y los agentes humanos tendrán puntos de vista elevados en cuanto a lo que Dios quisiera hacer por medio de ellos mientras ocupan su puesto de deber. Entonces la iglesia se levantará y brillará, al comprender que la gloria de Jehová ha nacido sobre ella, y que las tinieblas se están disipando.

El éxito misionero estará en proporción con el esfuerzo sincero y cabalmente consagrado. Cada vez que la iglesia se ha apartado del verdadero espíritu misionero, cada vez que ha dejado de albergar ese espíritu, esto ha reaccionado sobre ella, y se ha manifestado una declinación de la espiritualidad. Pero todo esfuerzo ferviente que haya sido hecho en los ramos misioneros, ha traído, salud espiritual a la iglesia, y no solamente ha aumentado la feligresía de ésta, sino ha aumentado su santo celo y alegría.

El pueblo de Dios que guarda los mandamientos, en lo sucesivo será puesto en la más decisiva posición; pero todos los que han andado en la luz, y han difundido la luz, se darán cuenta de que Dios interviene en su favor. Cuando todas las cosas parecen prohibitivas, el Señor les revelará su poder a sus fieles. Cuando la nación por la cual Dios ha obrado de una manera tan maravillosa, y a la cual ha protegido con el escudo de la Omnipotencia, abandone los principios protestantes, y por medio de su legislatura dé protección y sostén al romanismo para limitar la libertad religiosa, entonces Dios actuará con su propio poder en favor de su pueblo que es fiel. La tiranía de Roma será ejercida, pero Cristo será nuestro refugio.

SACRIFICIO ABNEGADO

Muchos han estado dominados completamente, ya por mucho tiempo, por una condición de sueño. Mientras algunos han trabajado en forma intensa, y han manifestado energía perseverante, otros han actuado como espectadores, y han estado dispuestos a hacer observaciones de una naturaleza crítica con respecto a los métodos y los resultados. Están listos a hacer esto, aunque nunca han ejercitado su mente para elaborar algún plan por el cual las almas preciosas pudieran ser salvadas para Cristo. Se manifiestan dispuestos a encontrar faltas en aquellos que hacen algo. Cuando estas almas insolentes se despiertan y muestran algunas señales de que están volviendo a la conciencia, se chasquean si otros no encuentran de inmediato lugares agradables en la obra para ellos. Les resulta muy chocante encontrar que la obra no puede hacerse sin un esfuerzo penoso, abnegado y que crucifica al yo. Esperan éxito, y piensan que deben tener la misma clase de éxito que tuvieron los apóstoles en el día de Pentecostés. Este éxito lo tendrán cuando pasen por la experiencia de un sacrificio humilde y abnegado como el de los apóstoles. Cuando eleven fervientes súplicas que salgan de corazones quebrantados, contritos y creyentes, como hicieron los apóstoles, entonces la misma proporción de éxito coronará sus labores. "Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados". "A aquél miraré que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra".

OBRA MISIONERA LOCAL

El espíritu de actividad misionera local se conoce poco entre nosotros, y su manifestación se necesita grandemente en todo ramo de la obra. Una porción de la iglesia ha comenzado a manifestar alguna actividad en los ramos misioneros. Pero si no nos despertamos en forma más general y plena, los que no conocen la verdad para este tiempo avanzarán antes que nosotros, y nos bloquearán el camino.

¿Cuánto tiempo se requerirá para despertar a los perezosos que durante años han remoloneado en Battle Creek? ¿Cuándo llegarán a ser testigos fieles para Dios? ¿Cuánto tiempo pasará antes que se unan en el yugo de Cristo? ¿Cuánto tiempo se dedica cada día al culto de Dios? ¿Cuántos se toman momentos para la contemplación y la oración ferviente? ¿Cuántos se han educado a sí mismos en los hábitos de economía, de manera que puedan tener dones y ofrendas para la casa del Señor? ¿Cuántos han calentado sus corazones con el ejercicio práctico de la benevolencia? ¿Cuántos han hecho fervientes esfuerzos para inspirar a otros a trabajar por el Maestro? El trabajar con éxito en el lugar donde uno está requerirá un espíritu, una fe y una perseverancia que no fallen ni se desanimen. No hay nadie inactivo en el cielo, y no entrará en las mansiones benditas nadie que haya dejado de manifestar amor a Cristo, y que no haya empeñado esfuerzos por la salvación de los demás.

¿Quién puede decir la obra que podría haberse realizado en nuestras iglesias, si aquellos que han defendido la verdad, no hubieran dejado a estas iglesias débiles para amontonarse en Battle Creek? Si todos nuestros hermanos hubieran sido siervos de Cristo fieles, diligentes y temerosos de Dios, y hubieran empeñado sus esfuerzos para hacer que su influencia fuera todo lo abarcante posible en su propia iglesia, en el lugar donde estaban, ¡cuántas almas podrían haberse salvado! Una bujía encendida en un lugar habría sido el medio de encender muchas otras, y el resultado habría sido que la voz de la alabanza y la acción de gracias se habría escuchado, y muchos habrían dicho: "¡Cuánto ha hecho el Señor! El ha obrado mucho más abundantemente de lo que hemos perdido o entendido".

Directa Dependencia de Dios

19 de febrero de 1895.

No es el plan de Dios que algún hombre, o alguna clase de hombres, presuman que Dios los ha convertido en conciencia para sus hermanos, o que manifiesten un espíritu autoritario para dominar a los obreros delegados por el Señor, haciendo peligrar así la seguridad tanto de la herencia del Señor así como de la suya propia, y retardando el avance de la obra de Dios. Dios no se limita a un solo hombre, o a un grupo de hombres, para realizar su obra; sino, que dice de todos: Vosotros sois "colaboradores de Dios". Esto significa que toda , alma creyente debe tener una parte que hacer en su sagrada obra, y todo individuo que cree en Jesucristo ha de manifestar al mundo un símbolo de la suficiencia de Cristo; ha de presentar a su iglesia las más elevadas leyes del mundo futuro e inmortal, y en obediencia a los incomparables mandatos del cielo, ha de revelar la profundidad de un conocimiento independiente de las invenciones humanas.

El Señor debe ser creído y servido como el gran "YO SOY" y debemos confiar implícitamente en él. No prescriban los hombres leyes para tomar el lugar de la ley de Dios. Nunca enseñéis a los hombres a mirar a los hombres, a confiar en los hombres; porque la sabiduría humana no es suficiente para decidir si tienen derecho a ocuparse en la obra del Señor. Cuando Dios confía una obra a individuos, los hombres no han de rechazar su sanción. Dios no ha de ser estorbado en la realización de sus planes por la interferencia del hombre, y sin embargo esto se ha hecho una y otra vez.

Si la iglesia en la tierra ha de asemejarse a un templo, edifíquesela según el modelo mostrado en el cielo, y no según el genio del hombre. La invención del hombre a menudo actúa en contra del desarrollo de los planes divinos. La vara áurea de medir no ha sido colocada en las manos de ningún hombre finito o de alguna clase de hombres, cualquiera sea su posición o vocación, sino que está en las manos del Arquitecto celestial. Si los hombres no se entremeten en los planes de Dios, y le permiten actuar sobre la mente y el carácter, edificándolos de acuerdo con el plan divino, se realizará una obra que soportará las pruebas más severas.