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Testimonios para los Ministros

Capítulo 10

Métodos, Principios, y Motivos Correctos

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La Debida Educación

Cooranbong, Australia, 27 de agosto de 1895.

Querido Hno. y Hna. --------:

Los alumnos de nuestra escuela de preparación manual establecida en este lugar están haciendo lo mejor que pueden para seguir la luz que Dios ha dado, a fin de combinar su preparación mental con el debido uso del cerebro y los músculos. Hasta aquí los resultados han excedido a nuestras expectativas.

A la finalización del primer término, que fue considerado como un experimento, se dio oportunidad para que los alumnos tuvieran, sus vacaciones, y se ocuparon en cualquier trabajo que eligieran. Pero todos rogaron que la escuela continuara como antes, con trabajo manual todos los días, combinado con ciertas horas de estudio. Los alumnos no quisieron abandonar la actual oportunidad de aprender a trabajar y a estudiar. Si ésta es su elección bajo las más desventajosas circunstancias, ¿qué influencia tendrá esto cuando los edificios de la escuela estén levantados y haya un ambiente más favorable para los alumnos?

El edificio que ahora ocupan, el único adecuado para este propósito, era un viejo hotel que alquilamos y que están usando hasta su máxima capacidad.

Cuatro carpas instaladas en un parque contiguo están también ocupadas por estudiantes. Cada mañana a las seis, los miembros de la escuela se reúnen para el culto matutino y el estudio de la Biblia. Estas ocasiones han resultado ser una bendición. . . .

Hablé a los alumnos durante ocho mañanas. El Señor Jesús estaba indudablemente en nuestra asamblea. La asistencia oscilaba entre 26 y 30 personas.

En las primeras reuniones el espíritu de intercesión vino sobre mí, y todos tuvieron sensación de que el Señor escuchaba nuestras oraciones. Entonces hablé unos 30 minutos, y el Señor me dio palabras para los que estaban reunidos. Estas reuniones fueron muy provechosas; los testimonios de los alumnos seguían dando evidencia de que el Espíritu Santo estaba con ellos dándoles a todos vislumbres de las cosas de Dios.

Las impresiones espirituales se hicieron más señaladas a medida que progresaban las reuniones. La presencia divina estaba con nosotros. Las simpatías y los sentimientos de los que estaban presentes llegaron a inspirarse de poder y favor. Los corazones eran susceptibles a la influencia del Espíritu Santo, y se operaron cambios decididos en la mente y el carácter. El Espíritu de Dios actuaba en los agentes humanos. Alabo al Señor por la estimulante influencia de su Espíritu sobre mi propio corazón. Todos sentimos que el Señor estaba cooperando con nosotros para guiarnos a querer, a decidir y a obrar.

El Señor no se propone realizar el querer o el hacer en lugar de nosotros. Esta es nuestra tarea propia. Al entrar fervientemente en la obra, la gracia de Dios es dada para producir en nosotros el querer y el hacer, pero nunca como sustituto de nuestros esfuerzos. Nuestras almas han de ser despertadas para cooperar. El Espíritu Santo obra en el agente humano para que realicemos, nuestra propia salvación.

Esta es la lección práctica que el Espíritu Santo está luchando para enseñarnos. "Porque Dios es el que en vosotros obra así el querer como el hacer por su buena voluntad".

Nunca tuve una convicción más profunda respecto de la verdad preciosa y de su poder sobre la mente humana, que cuando me dirigía a aquellos alumnos en las primeras reuniones. Mañana tras mañana me sentía cargada de un mensaje de Dios. También tuve libertad especial para hablar dos veces durante el sábado. A cada reunión asistían varias personas no creyentes, y ellas resultaron muy afectadas por la presentación de la verdad. Si tuviéramos un lugar adecuado para reuniones podríamos invitar a los vecinos a venir. Pero nuestro largo y estrecho comedor, completamente atestado de gente, no es un lugar muy adecuado para el culto. Se me ha asignado un pequeño espacio en un ángulo de la habitación, y me encuentro estrechada contra la pared. Sin embargo el Señor Jesús está en la reunión. Lo sabemos. Algunas almas piensan seriamente ahora sobre el tema de la verdad.

Todos sabemos que la más severa e intensa lucha del alma se produce en la hora de la gran resolución de poner en práctica las convicciones del corazón humano. La consagración del alma a Dios significa encomendar la guarda del alma a Uno que ha comprado su libertad a un precio infinito, y entonces hemos de seguir conociendo al Señor, para que sepamos que sus salidas son preparadas como la mañana. "El obedecer es mejor que los sacrificios". Toda la obra del cristiano está comprendida en el querer y el hacer.

UNA EDUCACIÓN EQUILIBRADA

Los alumnos trabajan dura y fielmente. Están fortaleciendo sus nervios y logrando solidez. Están además, poniendo en actividad sus músculos. Esta es la debida educación que hará que salgan de nuestras escuelas hombres que no son débiles e ineficientes, que no tengan una educación unilateral, sino una preparación equilibrada, física, mental y moral. Los edificadores del carácter no deben olvidar echar el fundamento que hará que la educación sea del mayor valor. Ello exigirá sacrificios propio, pero esto debe hacerse. El adiestramiento si se lo dirige debidamente, preparará para el trabajo mental. Pero una sola de estas cosas siempre produce un hombre deficiente. El trabajo físico combinado con el esfuerzo mental mantiene la mente y las normas morales en la más saludable condición y se realiza una obra mucho mejor. En base a esta educación, los alumnos saldrán de nuestros colegios educados para la vida práctica, aptos para dar el mejor uso a sus capacidades intelectuales. El ejercicio físico y mental debe combinarse si queremos hacer justicia a nuestros alumnos. Hemos estado desarrollando este plan aquí con una satisfacción completa a pesar, de los inconvenientes con los cuales han tenido que trabajar los alumnos.

Vine aquí y comencé una obra en el lugar donde estoy, en forma tan ferviente que ella ha inspirado a todos con un celo nuevo, y han estado trabajando con voluntad, regocijándose de tener el privilegio de hacerlo. Nos hemos provocado mutuamente a celo y buenas obras. Los obreros de la escuela temían que yo plantara los primeros árboles, y ahora tanto ellos como yo hemos tenido la satisfacción de tener los primeros huertos verdaderos en nuestro vecindario. Algunos de nuestros árboles llevarán fruto el próximo año, y los durazneros darán toda una cosecha de aquí a dos años. El Sr.------, de quien comprarnos los árboles, vive a unos 30 km. de aquí. El tiene una quinta hermosa y grande. Dice que tenemos una tierra espléndida dedicada a frutales.

Bien, la escuela ha hecho un excelente comienzo. Los alumnos están aprendiendo a plantar árboles, fresas etc.; cómo deben cuidar cada brote y fibra de las raíces sueltas para darle una oportunidad de crecer. ¿No es esta una muy preciosa lección sobre cómo tratar con la mente humana, y también con el cuerpo: No oprimir ninguno de los órganos del cuerpo, sino darles amplia libertad para hacer su obra? La mente debe desarrollarse, sus energías deben ser sometidas a esfuerzo. Deseamos que hombres y mujeres que puedan ser fortalecidos por el Espíritu de Dios realicen una obra completa bajo la dirección del Espíritu. Pero estas mentes deben ser cultivadas, han de ser empleadas; no deben quedar perezosas y ser empequeñecidas por la inacción. Se necesitan hombres, mujeres y niños que trabajen la tierra, y usen su tacto y capacidad, no con el sentimiento de que son sirvientes, sino con la idea de que están realizando precisamente la obra noble que Dios les dio a Adán y Eva en el Edén. A ellos les gustaba ver los milagros obrados por el Granjero divino. El agente humano planta la simiente, y Dios la riega y hace que su sol brille sobre ella, y hace surgir la débil brizna. Aquí está la lección que Dios nos da concerniente a la resurrección del cuerpo, y a la renovación del corazón. Hemos de aprender lecciones con respecto a las cosas espirituales a base del desarrollo de las terrenales.

LA EDUCACIÓN QUE PROPORCIONA EL LABRAR LA TIERRA

No hemos de desconcertarnos y desanimarnos por las cosas temporales a causa de los aparentes fracasos, ni hemos de descorazonarnos por la siembra. Debemos trabajar el suelo con alegría, con esperanza, con gratitud, creyendo que la tierra posee en su seno ricas reservas para ser acopiadas por el obrero fiel, más rica que el oro o la plata. La mezquindad de la que se inculpa a la tierra es un falso testimonio. Con el cultivo adecuado e inteligente la tierra abrirá sus tesoros para beneficios del hombre.

Las lecciones espirituales que han de aprenderse no son de un orden insignificante. Las simientes de la verdad sembradas en el suelo del corazón no se perderán, sino que brotarán, primero hierba, luego espigas y más tarde grano lleno en la espiga. Dios dijo al comienzo: "Produzca la tierra hierba verde, hierva que dé simiente; árbol de fruto que dé fruto". Dios creó la semilla como él creó la tierra, por su palabra divina. Nosotros hemos de ejercer nuestra facultad de raciocinio en el cultivo de la tierra, y hemos de tener fe en la Palabra de Dios que a creado el fruto de la tierra para el servicio del hombre.

El cultivo de nuestra tierras requiere el ejercicio de todo el poder del cerebro y del tacto que poseemos. Las tierras que nos rodean testifican de la indolencia del hombre. Esperamos despertar a la acción los sentidos dormidos. Esperamos ver agricultores inteligentes que serán recompensados por su ferviente labor. La mano y el corazón deben cooperar, poniendo en operación planes nuevos y razonables en el cultivo del suelo. Hemos visto aquí los árboles gigantes caídos y desarraigados; hemos visto la reja del arado roturando la tierra, abriendo rotundos surcos para plantar árboles jóvenes y para sembrar la semilla. Los alumnos están aprendiendo qué significa arar, y que la azada y la pala, el rastrillo y la rastra, son todos implementos de trabajo honorables y provechosos. A menudo se cometerán errores, pero el error está muy cerca de la verdad.

Se adquirirá sabiduría por los fracasos y la energía que produce un comienzo da esperanza de éxito para el final. La vacilación mantendrá las cosas sin hacer, la precipitación también las retardará, pero todas estas cosas servirán como lecciones si los agentes humanos quieren considerarlas así.

En la escuela que se ha iniciado aquí en Cooranbong, esperamos tener verdadero éxito en los ramos agrícolas, combinados con el estudio de las ciencias.

Queremos que este lugar sea un centro del cual irradie luz y precioso conocimiento avanzado, que resulte en el trabajo de campos mejorados, de manera que las colinas y los valles florezcan como los rosas. Tanto para los niños como para los hombres, el trabajo, combinado con la actividad mental, proporcionará la debida clase de educación equilibrada. El cultivo de la mente dará tacto y brindará nuevos incentivos para el cultivo de la tierra.

Habrá una nueva presentación de hombres como productores, que posean cultivada capacidad para trabajar la tierra en forma ventajosa. Su mentes no serán sobrecargadas y sometidas a un esfuerzo máximo con el estudio de las ciencias. Tales hombres destruirán los insensatos sentimientos que han prevalecido con respecto al trabajo manual. Se ejercerá influencia, no por una oratoria de alto vuelo sino por medio de la verdadera enseñanza de ideas. Veremos a agricultores que no serán vulgares, toscos y flojos, descuidados en su vestimenta y en el aspecto de sus casas; sino que pondrán gusto en sus granjas. Las piezas serán asoleadas y atractivas. No veremos cielorrasos ennegrecidos, cubiertos de paños llenos de polvo y suciedad. La ciencia, el genio, la inteligencia, se manifestarán en el hogar. El cultivo de la tierra será considerado como algo elevado y ennoblecedor. Se manifestará la religión pura y práctica al tratar la tierra como el depósito del tesoro divino. Cuanto más inteligente se haga un hombre, más debe irradiar de él la influencia religiosa. Y el Señor quiere que tratemos la tierra cómo un precioso tesoro, que se nos ha confiado.

Menos del Yo

Granville, Australia, 13 de septiembre de 1895.

Debe haber ciertamente un cambio en nuestros ministros. En su corazón y en su carácter debe haber más de Cristo y menos del yo. Hemos de ser representantes de nuestro Señor. Los que han tenido gran luz y preciosas oportunidades son responsables ante Dios, quien ha dado a cada hombre su obra. Nunca han de traicionarles el sagrado cometido, sino que han de ser ciertamente la luz del mundo.

"En esto consiste el amor: no que nosotros hayamos amado a Dios, sino que él nos amó a nosotros y ha enviado a su Hijo en propiciación por nuestros pecados". Aquí hay una expresión que define el propósito del Señor hacia el pueblo corrompido e idólatra: "¿Cómo tengo de dejarte, o Ephraim? ¿he de entregarte yo Israel? ¿cómo podré yo hacerte como Adma, ni ponerte como a Zeboim? Mi corazón se revuelve dentro e mí, inflámanse todas mis conmiseraciones". ¿Debe él abandonar a un pueblo por el cual se ha hecho una provisión tal, su Hijo unigénito, la expresa imagen de sí mismo? Dios permite que su Hijo sea entregado por nuestras ofensas. El mismo asume hacia Aquel que lleva el carácter de un juez, despojándose a sí mismo de las cariñosas cualidades de un padre.

Aquí su amor se recomienda a sí mismo de la manera mas maravillosa de una raza rebelde. ¡Que espectáculo para que los ángeles contemplen! ¡Qué esperanza para el hombre que "siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros"! El justo sufrió por el injusto; él llevó nuestros pecados en su propio cuerpo en el madero. "El que aun a su propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?"

Como testigos escogidos por Dios, ¿valoramos la posesión adquirida por Cristo? ¿Estamos listos para hacer cualquier sacrificio que esté a nuestro alcance, para colocarnos bajo el yugo de Cristo, para cooperar con él y ser obreros juntamente con Dios?

Todos los que soportan la prueba de Dios, obedeciendo sus mandamientos, aman a la raza humana que perece como Cristo la amó. Siguen el ejemplo de Cristo en un trabajo muy ferviente y abnegado, para buscar por los caminos y por los vallados a los encumbrados y a los humildes, a los ricos y pobres, y para llevar a todos el mensaje de que ellos son él objeto especial del amor y del cuidado guardián de Cristo.

TRABAJAR POR TODOS

Tan grande es la ceguera y la ignorancia naturales de los hombres con respecto a Dios y al Salvador, que todos que aman a Jesús pueden hallar trabajo que hacer. Nadie que tenga verdadero amor por Cristo permanecerá indiferente e indolente. Hay una señalada diferencia entre el carácter y la vida de los que obedecen todos los mandamientos de Dios y los de aquellos que son desobedientes.

Los padres no han reprimido el egoísmo de sus hijos. Se ha cultivado la complacencia propia.

Al servirse a sí mismas las multitudes están atadas al servicio de Satanás. Son los esclavos de sus propios impulsos y pasiones, que se hallan bajo el control del maligno. Al llamarlos a su servicio, Dios les ofrece libertad. La obediencia a Dios es libertad de la servidumbre del pecado, liberación de la pasión y del impulso humanos.

Pero hemos de hacer frente, hemos de contender con los hombres que usan todo su poder para calumniar a los que son leales a Dios. Su juicio y la razón que Dios les ha dado se dedican a hacer aparecer a de los mandamientos de Dios como un servicio tedioso. Pero los que defienden las pretensiones de la ley de Dios testifican: "Mucha paz tienen los que aman tu ley; y no hay para ellos tropiezo. "La ley de Jehová es perfecta, que vuelve el alma". El Señor presenta la verdad en contraste con error, y presenta también los seguros resultados de aceptar la verdad, la experiencia que siempre sigue a la obediencia voluntaria, que es paz y descanso.

La obra que espera a los siervos de Dios es la de presentar a Jesús. La obra que tienen los ministros es la de hacer depender de sus méritos sus almas indefensas. Los hombres que se apartan del sendero de la obediencia y hacen de la transgresión de la ley de Dios una virtud, se hallan bajo inspiración del archiengañador. Están cegados por su poder. Necesitan tener ante ellos una representación de lo que la verdad puede hacer para capacitar a los hombres a mantener un temperamento semejante al de Cristo cuando viene la tentación a ser imperioso e impaciente. Los enemigos de la verdad quieren provocar a aquéllos que enseñan las declaraciones vigentes

de la ley de Dios. Si hay represalias de nuestra parte, triunfan las huestes de Satanás. El ha encontrado un lugar débil en la armadura. Por su conducta desconsiderada, los agentes de Satanás tratan de tentar a los defensores de la verdad a decir y hacer cosas que no serán recomendables.

COMO TRATAR A LA OPOSICIÓN

Han de cultivarse las percepciones bellas, la nobleza del alma; el espíritu de verdad y justicia ha de dominar nuestra conducta, nuestras palabras y nuestra pluma. "El hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura; y no las puede entender porque se han de examinar espiritualmente". Si el ministro, cuando está frente a su congregación, ve una sonrisa de incredulidad en el rostro de sus oyentes, actúe como si no lo viera. Si alguno fuere tan descortés como para reírse y manifestar desprecio , no refleje el ministro, en su voz y en su actitud, el mismo espíritu.

Mostrad que vosotros no manejáis tales armas. La pluma muy a menudo palabras que son muy incisivas, y al repetir las declaraciones de los defensores del error, nuestros hermanos aveces dan publicidad al error. Esto es una equivocación. Presente vuestra pluma verdad avanza.

El Espíritu Santo no trabaja con los hombres a los que le gustan ser agudos y críticos. Ese espíritu se ha revelado en debates públicos, y algunos han formado el hábito de prepararse para el combate.

Dios es deshonrado con esto. No deis estocadas cortantes; no aprendáis en la escuela de Satanás sus métodos de guerra. El Espíritu Santo no inspira las palabras de censura. Ante nosotros hay un tiempo de prueba, y toda alma honrada que no ha tenido la luz de la verdad hará entonces su decisión por Cristo.

LA DEBIDA MANERA DE HACER FRENTE A LOS OPOSITORES

No repitáis las palabras de vuestros opositores, o entréis en discusión con ellos. Hacéis frente no solo a los hombres sino a Satanás y a sus ángeles. Cristo no presento contra Satanás una oposición vehemente con respecto al cuerpo de Moisés. Si el Redentor del mundo, que entendía las torcidas y engañosas armas de Satanás, no se atrevió a presentar contra el una acusación vehemente, sino que dijo con santidad y humildad: "Jehová te reprenda o Satán", ¿no es sabio que sus siervos sigan su ejemplo? ¿Adoptarán los seres humanos una conducta que Cristo evitó porque habría dado a Satanás ocasión de pervertir , presentar erróneamente y falsificar la verdad?.

PERSONALIDADES QUE DEBEN EVITARSE

En este período de la historia del mundo tenemos una obra muy grande que hacer: la de comenzar una nueva clase de guerra para hacer frente al poder sobrenatural de los agentes satánicos. Debemos prescindir de las personalidades, aun cuando seamos tentados a sacar ventajas de palabras o actos. Con paciencia debemos poseer nuestras almas. Hermanos, revelad que estáis completamente al lado del Señor. Revele la santa palabra de Dios la transgresión y el pecado, y manifieste el poder santificador de la verdad en los corazones humanos. Un espíritu arrogante no debe venir a echar a perder la obra de Dios.

Hay razones para agradecer al Señor en todo momento en que tenemos el privilegio de relacionarnos con él.

Se necesita manifestar contrición de alma todos los días, y el Señor declara la gran ventaja de todos los que humillan su corazón y se esconden en Cristo.

"Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados". "A aquel miraré que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra". "Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salvará a los contritos de espíritu". "Este pobre clamó, y oyóle Jehová, y librólo de todas las angustias. El ángel de Jehová acampa en derredor de los que le temen y los defiende".

Deliren los que odian la ley de Señor y vuelquen sus anatemas contra los que tienen valor moral para recibir y vivir la verdad. El Señor es nuestra fortaleza. Es seguro para nosotros no confiar en el yo, sino permitir que el Señor sea quien obre su voluntad en nosotros y por medio de nosotros. Mantengamos un espíritu contrito y humilde que el Señor vivificará.

EL VALOR DEL CONSEJO

La estima propia y la adulación propia, con toda seguridad despertarán en el corazón resentimiento contra cualquiera que se aventure a objetar la conducta de una persona. Cualquier cosa que suene a consejo produce resentimiento e indignación como si fuera algo hecho con propósito de herir y lastimar.

Este espíritu albergado, conducirá a males numerosos

Nadie se aventurará a deciros dónde erráis, porque la persona fiel será considerada como enemigo. Así la bondad que debe existir entre los hermanos en la fe, muere a causa de la interpretación celosa que se asigna a las palabras de consejo dadas en el temor de Dios. Se coloca sobre las palabras una tensión indebida, la imaginación exagera el asunto y crea la enajenación. Sin embargo no debemos tolerar el mal en un hermano. La suficiencia propia debe ser vencida. El amor al aplauso debe ser considerado como una trampa. Siempre hay peligro de cometer graves desatinos por la presunción de nuestra propia sabiduría y calificaciones. Revelen estas calificaciones su verdadero valor y serán apreciadas.

ESPÍRITU DE UNIÓN E IGUALDAD ENTRE OBREROS

El Espíritu de Dios me insta a aconsejar a mis hermanos a que se unan mutuamente en el trabajo. Amad como hermanos, sed piadosos, sed corteses, sed fieles el uno al otro como el acero, pero quebrantad ese sentimiento de superioridad sobre vuestros hermanos ministros que lo induce a uno a sentir que no puede unirse con otro en el trabajo. Ningún hombre individualmente debe creer que él debe hacer la obra completa. Por mucha experiencia que tenga o bien calificado que esté, se necesita de otros talentos, que se unan con los suyos. Es un error pensar que la corriente de los pensamientos de un solo hombre realizará la labor en favor de todos los corazones en un esfuerzo religioso. Se necesitan hombres de diferentes mentalidades, hombres cuyos corazones sean tiernamente guiados a salvar almas. Diferentes métodos de trabajo son verdaderamente esenciales siembra de la simiente de la verdad y en la recolección de la cosecha. A menudo ocurre que hombres de las capacidades más a humildes alcanzarán corazones que se han endurecido como el acero contra las labores de otro hombre. Se necesita mucha oración. El que un alma se acerque a Dios en comunión, significa que Dios se acerca al alma que lo busca. Debe haber mayor devoción en e1 corazón y en la vida, en el servicio de Dios.

Consultad Juntos

Nos aguarda una obra muy grande. El peligro que amenaza nuestra utilidad, y que resultará ser nuestra ruina si no se lo descubre y se lo vence, es el egoísmo: adjudicar una estima más alta a nuestros planes, a nuestras opiniones y a nuestros trabajos, y actuar independientemente de nuestros hermanos. "Consultad juntos", han sido las palabras repetidas por los ángeles una y otra vez.

Satanás puede actuar a través de la mente de un hombre para torcer las cosas y sacarlas de su debido cauce; puede llegar a tener éxito con dos personas que ven las cosas de una forma similar; pero existe mayor seguridad contra sus engaños cuando están implicadas varias mentes. Todo plan es más factible de ser observado desde todos sus ángulos; todo progreso será cuidadosamente estudiado, de manera que no habrá tanta propensión a echar mano de empresa alguna que traiga confusión y perplejidad y derrota a la obra en que estamos empeñados. En la unión está la fuerza; en la división la debilidad y la derrota.

Dios está guiando a un pueblo y calificándolo para la traslación. ¿Estamos en guardia como centinelas de Dios los que desempeñamos una parte en esta obra? ¿Estamos uniendo nuestras fuerzas? ¿Estamos dispuestos a ser siervos de todos? ¿Estamos imitando al gran Modelo?

LOS DEBIDOS MÉTODOS DE TRABAJO

La verdad no puede ser introducida de una manera casual entre la gente de color, ni puede darse a los creyentes ni a los que enseñan la verdad, el consejo de ser presuntuosos. Cuando llegue el tiempo, en los estados del sur, de hacer lo que hicieron los tres jóvenes beneméritos que rehusaron inclinarse ante la imagen de Nabucodonosor, ese tiempo presentará decisiones hechas a favor o en contra de los mandamientos de Dios. No tenemos necesidad de cerrar completamente nuestro propio camino. Será más difícil trabajar los numerosos campos que hasta ahora no se han tocado. Nuestro procedimiento es: No destaquéis los rasgos objetables de nuestra fe, los que van más decididamente en contra de las prácticas y las costumbres de la gente, hasta que el Señor dé al pueblo una oportunidad buena de conocer que somos creyentes en Cristo, que creemos en la divinidad de Jesús y en su preexistencia. Espaciémonos en el testimonio del Redentor del mundo. "Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonios de estas en las iglesias". Hay necesidad de restringir en forma estricta la palabra que la pluma escribe sobre el papel. El Señor nos ayude a aprender en la escuela de Cristo su mansedumbre y humildad.

Si la majestad del cielo vigiló cada una de sus palabras para que él mismo no incitara el espíritu de Satanás y los ángeles caídos, ¡cuánto más cuidadosos debiéramos ser nosotros en todas las cosas!

PRINCIPIOS CORRECTOS

Debo hablar a mis hermanos, los que están cerca y lejos. No puedo guardar silencio. No están actuando según principios correctos. Los que ocupan puesto de responsabilidad no deben pensar que su posición de importancia los hace hombres de juicio infalible. Todas las obras de los hombres están bajo la jurisdicción del Señor. Será completamente seguro que los hombres consideren que el Altísimo tiene en reserva conocimiento para ellos. Los que confían en Dios y en su sabiduría, y no en su propia prudencia, andan por sendas seguras. Nunca se sentirán autorizados a poner bozal al buey que trilla el grano; y cuán ofensivo es que los hombres dominen al agente humano que trabaja en sociedad con Dios y a quien el Señor Jesús ha dicho: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí que soy manso y humilde de corazón y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga". "Porque nosotros, coadjutores somos de Dios; y vosotros labranza de Dios sois, edificio de Dios sois".

NUESTRO DEBE DE EXTENDER LA OBRA

Sean puestas en acción las fuerzas para preparar nuevos territorios, para establecer nuevos intereses vivos dondequiera que pueda hallarse una forma de empezar. Aprendan los hombres cómo orar con fervor, en forma breve y al punto. Aprendan hablar las palabras del redentor, a elevar al Hombre del Calvario cada vez más alto. Transplantad árboles fuera de nuestro denso almácigo. Dios no es glorificado con la centralización de tan inmensas ventajas en un solo lugar. Necesitamos personas sabias que cuiden los almácigos y que transplanten árboles a diferentes localidades y les den ventajas por las cuales puedan crecer. Es un deber positivo ir a regiones alejadas. Convocad a obreros que poseen verdadero celo misionero, y salgan a difundir la luz y el conocimiento lejos y cerca. Lleven ellos los principios vividos de la reforma pro salud a comunidades que en extenso grado son ignorantes de lo que deben saber. Enseñen los hombres y mujeres estos principios a las clases que no pueden tener las ventajas de un gran sanatorio en Battle Creek. Es un hecho que la verdad del cielo ha llegado a conocimiento a millares de personas por medio de la influencia del sanatorio, y sin embargo hay una obra que debe ser hecha que se ha descuidado. Estamos animados al ver la obra que se está realizando en Chicago, y en unos pocos lugares adicionales. Pero hace años la gran responsabilidad que se ha centralizado en Battle Creek debió haber sido distribuida.

La gente es animada a fijar su centro en Battle Creek, y allí paga su diezmo y presta su influencia a la edificación de una moderna Jerusalén que no responde al plan de Dios. En esta obra otros lugares están privados de las facilidades que debieran tener Creed, extendeos, sí; pero no en un solo lugar. Salid y estableced centros de influencias en lugares donde nada o casi nada se haya hecho. Difundid los rayos salvadores de luz en los rincones entenebrecidos de la tierra. Se necesita hacer una obra, en cierta forma semejante a la que se hace cuando un águila pone en movimiento su nido. "Quieto estuvo Moab desde su mocedad, y sobre sus haces ha estado él reposado, y no fue trasegado de vaso en vaso, ni nunca fue en cautiverio: por tanto quedó su sabor en él, y su olor no se ha tocado". Esto es cierto de muchos cristianos que vienen a Battle Creek. Muchos tienen un celo espasmódico, pero es como un meteoro que surca los cielos y se desvanecen. Hagan algo por el campo del sur los propios obreros de Dios que tienen su causa en el corazón. No se contenten los mayordomos de Dios sólo con tocarlo con la punta de los dedos. Hagan planes a conciencia en favor del campo los que están en el corazón de la obra. Habéis hablado acerca de ello; ¿pero estáis procediendo como mayordomos de los medios de Dios?

¿Nos ha dado Dios una obra que hacer? ¿ Nos ha pedido que vallamos en medio de influencias opositoras y convirtamos a los hombres del error a la verdad? ¿Por qué los hombres y las mujeres que tan frecuentemente se han reunido en las grandes asambleas de Battle Creek no ponen en práctica la verdad que ha escuchado? Si hubieran impartido la luz que habían recibido ¡qué transformación de carácter no se habría visto! Por cada gracia impartida por Dios habrían dado gracia. La obra que ha sido hecha por ellos no ha sido apreciada como debiera haberlo sido, o de otra manera ellos debían haber entrado en los lugares tenebrosos de la tierra y difundido la luz que Dios ha hecho brillar sobre ellos. Debían haber dado al mundo el mensaje de la justicia de Cristo por medio de la fe, y su propia luz habría trabajado con ellos. Muchos han cometido un grave error, sencillamente porque los que profesaban la verdad ha dejado de comunicar el precioso conocimiento que ha recibido. Si la luz que ha brillado en superabundancia en Battle Creek hubiera sido difundida, habríamos visto a muchos levantarse para llegar a ser obreros juntamente con Dios.

El Mal de los Sermones Largos

Querido Hno.

Los que han de ser portavoces de Dios deben saber que sus labios han sido tocados con un carbón vivo sacado del altar, y que presentan la verdad con demostración del Espíritu. Pero los discursos largos constituyen una fatiga para el orador y una fatiga para los oyentes que tienen que sentarse por tan largo tiempo. La mitad del material presentado sería de mayor beneficio para los oyentes, que la gran masa vertida por el orador. Lo que se habla en la primera hora es de mucho más valor, si el sermón. termina entonces, que las palabras que se pronuncian en una media hora adicional. Se produce una sepultura del material que ha sido presentado.

Me ha sido mostrado una y otra vez el tema de que nuestros ministros estaban cometiendo errores el hablar tan largo como para disipar la primera impresión fuerte hecha sobre los oyentes. Se presenta una masa tan grande, de material, que no pueden retener y digerir, que todo parece confuso.

He presentado esto delante de nuestros hermanos pastores, y les he rogado que no alarguen sus discursos. Algún progreso se ha conseguido en este terreno con los mejores resultados. Pero unos pocos discursos han excedido de una hora.

Mientras estaba en Norteamérica se me dio luz en horas de la noche concerniente a Ud. Ud. había estado hablando durante largo rato, y todavía creía que no había dicho todo lo que deseaba decir, y estaba pidiendo un poco más de tiempo. Un personaje de dignidad y autoridad se levantó delante de Ud., mientras Ud. estaba en el púlpito, y dijo: Ud. ha dado al pueblo una gran cantidad de material para considerar; la mitad de lo que ha dado sería de mucho mayor provecho que el total. Si: está fortalecido por el Espíritu Santo, Ud. puede impresionar al oyente humano. El Espíritu Santo obra en el hombre, pero si, existen puntos vitales que deben ser destacados y que es esencial que el oyente lleve Consigo, un torrente de palabras está borrando esa poderosa impresión, volcando dentro de la vasija más de lo puede retener, y mucho esfuerzo se pierde. El reserva la última mitad para presentarla cuando la mente está descansada para recibirla, significa juntar los fragmentos para que nada se pierda.

La verdad es un poder precioso, vitalizador. Es la entrada de la Palabra lo que da luz y entendimiento a los simples. La verdad debiera hablarse con claridad, lentamente, con fuerza, para que impresione al oyente. Cuando la verdad en algún aspecto es presentada, es esencial, que sea entendida, para que todo su precioso alimento, el pan de vida, el maná del cielo, pueda ser recibido. Que todo fragmento sea reconocido para que nada se pierda. En la presentación de la verdad mediante la predicación de la palabra, es de importancia que nada se pierda para el oyente que recibe. El Señor Jesús es representado por el Espíritu Santo, y está tratando de obtener acceso a la mente, y la convicción acude al corazón y la conciencia; pero el exceso de material que se da es perjudicial en sus efectos, y borra la impresión hecha anteriormente. Hablad corto, y crearéis interés por escuchar una y otra vez.

Es especialmente cierto que los temas nuevos y alarmantes no deben ser presentados a la gente en discursos muy largos. En toda disertación presentada, haya una aplicación de la verdad del corazón, para que cualquiera que oiga entienda, y para que los hombres, mujeres y jóvenes lleguen a ser vivos para Dios. Tratad de inducir a todos, desde el menor hasta el mayor, a investigar la palabra. Porque el conocimiento de su gloria ha de llenar toda la tierra como cubren la mar las aguas.

EL CONOCER A DIOS

"Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que habéis alcanzado fe igualmente preciosa con nosotros en la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo: Gracia y paz os sea multiplicada en el conocimiento de Dios, y de Nuestro Señor Jesús". Estas preciosas palabras se dirigen a los que han obtenido semejante preciosa fe con nosotros por la justicia de Dios y de Nuestro Salvador Jesucristo. A fin de comprender la grandeza de la promesa debemos conocer en forma experimental quién respalda la promesa. "Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio, y justicia en la tierra: porque estas cosas quiero, dice Jehová".

CALIFICACIONES ESENCIALES PARA LA OBRA DE DIOS

En su palabra el señor enumera los dones y las gracias que son indispensables para todos los que se relacionan con su obra. El no nos enseña a ignorar el conocimiento o a despreciar la educación; porque cuando es controlada por el amor y el temor de Dios, la cultura intelectual es una bendición; sin embargo ésta no se presenta como la calificación más importante para el servicio de Dios. Jesús dejó de lado a los hombres sabios de su tiempo, los hombres de educación y posición, porque eran tan orgullosos y tenían tanta suficiencia en su decantada superioridad, que no podían simpatizar con la humanidad que sufría, y llegar a se colaboradores con el Hombre de Nazaret. En su fanatismo desdeñaban el hecho de ser enseñados por Cristo. El señor Jesús quiere tener relacionados con su obra a hombres que aprecien esa obra como sagradas; entonces ellos pueden cooperar con Dios. Serán canales sin obstrucción por los cuales fluya su gracia Los atributos de Cristo pueden ser impartidos únicamente de los que desconfían se sí mismos. Los frutos de la verdadera sabiduría viene solamente de Cristo.

Todo obrero debe someter a prueba sus propias calificaciones para la obra de Dios. ¿Tienen los hombres que están manejando las cosas sagradas una clara comprensión, una correcta percepción de las cosa de interés eterno? ¿Consentirán en rendirse a la obra del Espíritu Santo? ¿O se permiten ser gobernados por sus propias tendencias heredadas o cultivadas? Conviene que todos se examinen a sí mismo para ver si están en la fe.

POSICION Y RESPONSABILIDAD

Los que ocupan puestos de confianza en la obra de Dios deben siempre recordar que estos puestos entrañan gran responsabilidad. La realización correcta de la obra solemne para este tiempo y la salvación de las almas relacionadas con nosotros, dependen de todos modos y en extenso grado de nuestra propia condición espiritual. Todos deben cultivar un sentido vivido de su responsabilidad; pues su propio bienestar actual y su eterno destino serán decididos por el espíritu que albergan. Si el yo se entreteje en su obra, es como la ofrenda de fuego extraño en lugar del fuego sagrado. Tales obreros incurren en el desagrado del Señor. Hermanos, quitad vuestras manos de la obra, a menos que podáis distinguir entre el fuego, sagrado y el común.

Los que han actuado como hombres representativo no son todos caballeros cristianos. Prevalece un espíritu que trata de lograr el predominio sobre los demás. Hay hombres que se consideran con autoridad, que expresan sus opiniones y emiten las soluciones acerca de asuntos de los cuales no tienen un conocimiento experimental. Algunos de los que están relacionados con la casa editora pasan por las oficinas, hablando con diferentes personas, dando instrucciones que creen que es propio que ellos den, cuando en realidad no entienden de qué están hablando.

INJUSTICIA Y FALTA DE HONRADEZ

Se ha cometido injusticia y aun falta de honradez en reuniones de Juntas al presentar asuntos ante personas que no tienen una experiencia que los capaciten para ser jueces competentes. Se han entregado manuscritos en manos de hombres para que los criticaran, cuando los ojos de su entendimiento estaban tan cegados que no podían discernir la importancia espiritual del tema con el cual trataban. Más que esto, no tenían un conocimiento verdadero de la preparación de los libros. No habían tenido ni estudio ni práctica en el ramo de las producciones literarias. Ha habido hombres que han emitido juicio sobre libros y manuscritos imprudentemente colocados en sus manos cuando debía haber declinado servir como críticos. Habría sido solamente una muestra de honradez de parte de ellos decir: "No he tenido experiencia en este ramo de trabajo, y ciertamente me haría una injusticia a mí mismo y a otros en dar mi opinión. Perdónenme, hermanos; en lugar de instruir a otros, yo necesito que alguien me enseñe". Pero esto estuvo lejos de sus pensamientos. Se expresaron con libertad con respecto a temas de los cuales no sabían nada. Se han aceptado conclusiones como opiniones de hombres sabios, cuando se trataba simplemente de opiniones de novicios.

Ha llegado el tiempo cuando el nombre y el poder de Dios la iglesia debe obrar para el bien de las almas y para el honor de Dios. La carencia de una fe firme y de discernimiento en las cosas sagradas, serán considerada como suficiente para excluir a cualquier hombre de su relación con la obra Dios. De la misma manera, también la condescendencia con un genio rápido, un espíritu rudo y dominador, revela que quien lo posee no debe ser colocado en donde sea llamado a decidir cuestiones de peso que afectan la herencia de Dios. Un hombre apasionado no debe tener parte alguna en tratar con las mentes humanas. No debe confiársela el manejo de asuntos que tienen una relación con aquellos a quienes Cristo ha comprado a un precio infinito. Si él se hace cargo de las tareas de dirigir a los hombres, herirá y dañará sus almas; porque no tiene el tacto fino, la delicada sensibilidad que imparte la gracia de Cristo. Su propio corazón necesita se enternecido, subyugado por el Espíritu de Dios; el corazón de piedra no se ha transformado en un corazón de carne.

TODOS HAN DE REPRESENTAR A CRISTO

Los que representan falsamente a Cristo están colocando un molde equivocado sobre la obra; pues animan a todos los que están relacionados con ellos a hacer lo mismo. por causa de sus almas, por causa de aquellos que están en peligro debido a su influencia, debieran renunciar a su puesto; pues aparecerá en el cielo el registro de que el obrador del mal tiene sus vestidos manchados con la sangre de muchas almas. El ha hecho exasperar a muchos, de manera que han abandonado la fe; otros han sido imbuidos de sus propios atributos satánicos, y el alma realizado es imposible de estimar. Únicamente los que ponen de manifiesto que sus corazones son santificados por medio de la verdad deben ser retenidos en puestos de confianza en la obra del Señor.

Consideren todos que cualquiera sea su empleo representan a Cristo. Con firme propósito trate cada hombre de tener la mente de Cristo. Especialmente los que han aceptado la posición de directores o consejeros deben sentir que se exige de ellos que en todo respecto sean caballeros cristianos. Aun cuando al tratar con los demás siempre hemos de ser fieles, no debemos ser rudos. Las almas con las cuales tenemos que tratar son la posesión adquirida del Señor, y no hemos de permitir que escape de nuestros labios ninguna expresión apresurada y despótica.

Hermanos, tratad a los hombres como hombres, no como sirvientes a los cuales podéis dar ordenes a vuestro placer. El que permite manifestar un espíritu rudo y despótico haría mejor en llegar a ser un cuidador de ovejas, como lo fue Moisés, para así aprender lo que significa ser un verdadero pastor. Moisés obtuvo en Egipto una experiencia como poderoso hombre de estado y como director de ejércitos, pero no aprendió allí las lecciones esenciales para la verdadera grandeza. Necesitaba una experiencia en los deberes más humildes, para llegar a ser un hombre vigilante, tierno hacia todas las cosas vivas. al guardar los rebaños de Jetro, sus simpatías eran requeridas por las ovejas y los corderos, y aprendió a guardar estas criaturas de Dios con bondadoso cuidado. Aun cuando la voz de ellas nunca podía quejarse por los malos tratos, su actitud podría ser muy demostrativa. Al trabajar por Dios en este empleo humilde, Moisés aprendió a ser un tierno pastor para Israel.

LA DEPENDENCIA DE DIOS

El Señor quiere que aprendamos una lección también de la experiencia de Daniel. Hay muchos que podrían llegar a ser hombres poderosos, si como este fiel hebreo dependieran de Dios para obtener la gracia a fin de ser victoriosos, y fuerzas y eficiencia para sus labores. Daniel manifestó la más perfecta cortesía, tanto hacia los ancianos como a los jóvenes. Era un testigo para Dios, y trataba de seguir una conducta tal, que no tuviera que avergonzarse de que el cielo escuchara sus palabras o contemplara sus obras. Cuando se le pidió a Daniel que participara de los manjares deliciosos de la mesa del rey, no montó en cólera, ni expresó una determinación de comer y beber como le agradaba. Sin pronunciar una sola palabra de desafío, llevó el asunto ante Dios. El y sus compañeros buscaron sabiduría del Señor, y cuando terminaron su ferviente oración, la decisión estaba hecha. Con verdadero valor cortesía cristiana, Daniel presentó el caos al funcionario que estaba a cargo de ellos, pidiéndole les concediera un régimen alimenticio sencillo. Estos jóvenes sentían que sus principios religiosos estaban en juego, y confiaron en Dios, a quien amaban y servían. Su pedido fue otorgado, pues habían obtenido gracia para con Dios y los hombres.

Los hombres que están en todos los puestos de confianza necesitan ocupar su lugar en la escuela de Cristo, y prestar oído al mandato del gran Maestro: "Aprended de mi, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga". No tenemos ninguna excusa por manifestar un solo rasgo malo de carácter. "No con ejército, ni con fuerza, sino con mi espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos". Al tratar con otros, cualquier cosa que veáis u oigáis que necesite ser corregida, en primer lugar buscad al Señor para obtener sabiduría y gracia, para que al tratar de ser fieles no seáis duros. Pedidle que os dé la bondad de Cristo; entonces seréis fieles a vuestro deber, fieles a nuestra posición de confianza, y fieles a Dios: fieles mayordomos, que vencen las tendencias al mal, naturales y adquiridas.

Nadie sino un cristiano sincero puede ser un perfecto caballero; pero si Cristo mora en el alma, su espíritu se revelará en los modales, en las palabras y en las acciones. La bondad y el amor albergados en el corazón aparecerán en la abnegación y la verdadera cortesía. Tales obreros serán una luz en el mundo.

La Necesidad de Discernimiento Espiritual

A bordo del barco "Alameda", en el amplio océano, 17 de noviembre de 1891.

La redención es parte de la naturaleza divina. Es prerrogativa de Dios tener que reconstruir, no destruir. El Hijo de Dios fue entregado a la muerte antes de la fundación del mundo. La existencia del pecado es inexplicable; por lo tanto ni una sola alma sabe lo que es Dios antes que se vea a la luz reflejada de la cruz del Calvario, y se deteste a sí misma como pecadora en la amargura de su alma. Cuando su alma clame en gran necesidad por un Salvador que perdona el pecado, entonces Dios se revela lleno de gracia, pleno de compasión, perdón y amor, longánime y paciente. Individualmente, como miembros de iglesia, si somos fieles siervos de Jesucristo, somos también obreros juntamente con Dios. Cuando una es herido por el enemigo y comete error, como fieles y leales al Maestro, como obreros juntamente con Dios, debemos tomar a nuestro cargo la obra misionera más próxima a nosotros, debemos de trabajar para sanar, no para arruinar y destruir. La esperanza que tenemos en Cristo la tenemos a causa de que somos pecadores. Tenemos el derecho de clamar al Salvador. Entonces, cuando en algunas de nuestras instituciones hay personas mutuamente asociadas que yerran, no actúen los hombres como denunciadores, condenadores y destructores, como si ellos fueran sin falta.

Es la obra del cristiano aumentar, restaurar, sanar. Este proceso de sanamiento salva a más de un alma, y esconde una multitud de pecados. Dios es amor; Dios es en sí mismo, en su esencia, amor. El logra las mejores consecuencias de lo que parece un perjuicio, y no le da a Satanás ocasión para triunfar haciendo que aparezca lo peor, y exponiendo nuestra debilidad a nuestros enemigos. El mundo no debe introducirse en la iglesia, y casarse con la iglesia, formando un vínculo de unidad. Por este medio la iglesia, llegará ciertamente a corromperse, y como se declara en el Apocalipsis, será "Albergue de todas aves sucias y aborrecibles".

INFLUENCIA DE LA UNIÓN CON LOS MUNDANOS

Por medio de la asociación con el mundo nuestras instituciones llegarán a ser poco sólidas, podrá confiarse poco en ellas; porque estor elementos mundanos, introducidos y colocados en puestos de confianza, son considerados como maestros que han de ser respetados en su posición educadora y oficial; y seguramente ellos han de ser movidos por el espíritu y el poder de las tinieblas; de manera que la línea de demarcación entre el que sirve a Dios: y el que no le sirve llega a ser confusa. Cristo presentó la parábola relativa al campo en el cual se pensaba haber sembrado trigo puro, pero las personas de confianza miran el campo con desaliento e inquieren: "¿No sembrastes buena simiente en tu campo? ¿de dónde, pues, tiene cizaña?" El señor de la viña contesta: "Un hombre enemigo ha hecho esto".

EL ACUSADOR DE LOS HERMANOS

Así se me ha presentado lo referente al Retiro Sanitario Rural. Tuve un mensaje de amonestación. Hablé con fervor, y sé que el Señor puso un Espíritu Santo sobre mí mientras se presenté el peligro de la asociación con el mundo y el amor al mundo. Los mundanos están siempre a la expectativa para criticar y acusar a los que sirven a Dios. Esto se revelará en las quejas querellosas de los profesos cristianos, que nunca han sido transformados por la gracia de Jesucristo. Son enemigos mortales de los que creen. Desprecian el Sábado del cuarto mandamiento, y si pueden hacer aparecer a aquellos que luchan para obedecer los mandamientos de Dios como a personas que tiene faltas, Satanás ha arrojado su flecha, y entonces ¿qué ocurre? El ha manifestado su poder acusador; pero sus crueles estocadas harán poco daño si los profesos creyentes permanecen fieles a la palabra de Cristo, y son hacedores de su palabra y no solamente oidores. Aquellos a quienes se les formulan estas quejas están obligados ante Jesucristo a amarse y respetarse mutuamente y a ser fieles al uno a otro, como personas que están unidas a Cristo en la feligresía de la iglesia. El aliarse con el elemento que encuentra faltas, el ser acusadores de los hermanos, el tomar el reproche que pone a vuestra puerta, es escuchar la obra del enemigo colocándoos en sus manos para hacer que su obra sea un éxito.

POR QUE FUE ODIADO CRISTO

Presenté ante los oyentes el asunto de que Jesús, el Señor de la vida y la gloria, fue crucificado para agradar la malicia de los Judíos, porque los principios que él presentó no coincidían con sus propias ideas y blancos ambiciosos. Condenaba todo engaño, toda ejecución de un plan disimulado para lograr la supremacía, y toda práctica impía. Pilato y Herodes llegaron a ser amigos en la crucifixión de Cristo. Agradaron a los Judíos al hacer efectiva su enemistad contra Uno a quien Pilato proclamó inocente. Les presenté a Judas, que traicionó a su Señor por un valor pecuniario; a Pedro, que lo negó en su humillación en la sala del juicio. Unas pocas oras antes, la había asegurado con gran firmeza a su Maestro que iría con él a la prisión y la muerte; y a pesar de la declaración de Jesús de que, antes que el gallo cantara, lo negaría tres veces, tenía tanta confianza en sí mismo que no aceptó las palabras de Cristo como verdad. ¡Cuán poco se conocía a sí mismo! ¡Cuán pronto las circunstancias probaron su lealtad a su Maestro! Negó a Jesús en la propia hora en que debía haber velado con él en ferviente oración. Cuando en el tribunal fue acusado, reafirmó su negación con maldiciones y juramentos.

EL EFECTO DE UNA CONVERSIÓN GENUINA

Dijo Cristo: "Recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me seréis testigos". La mirada de dolor la tristeza que Jesús le dirigió a Pedro no fue una mirada desesperada; quebrantó el corazón de Pedro, quien negó a su Señor.

Pero Pedro se convirtió, y luego, después de la crucifixión y la resurrección de Cristo, cuando apareció ante los gobernantes, se declaró valientemente en favor de Jesús, y acusó a los gobernantes con estas palabras: "Mas vosotros al Santo y al Justo negasteis, y pedisteis que se os diese un homicida; y matasteis al autor de la vida". Allí Pedro se manifiesta como un hombre enteramente diferente, después de su conversión, del Pedro confiado y jactancioso que era antes de su conversión. Presenté ante ellos la voz del mundo, los enemigos de Cristo, que les dijeron a los mensajeros de Cristo que no enseñaran en ese nombre y echaran sobre ellos su sangre. ¿Tuvo éxito esta amenaza? ¿ Convirtió en cobarde a los testigos de Cristo? No; proclamaron el mensaje que Dios les dio; y fueron encerrados en la cárcel y Dios envió a su ángel para librarlos. El ángel del Señor abrió en la noche las puertas de la cárcel y dijo: "Id, y estando en el templo, hablad al pueblo todas las palabras de esta vida". Esta voz de los ángeles celestiales se oponía directamente a la voz de las autoridades, y ¿a cuál de ellas debían oír? "Y respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: es menester obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres levantó a Jesús, al cual vosotros matasteis colgándole en un madero. A éste ha Dios ensalzado por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y remisión de pecados. Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen. Ellos oyendo esto, regañaban, y consultaban matarlos". Entonces Gamaliel, un doctor de la ley, intercedió en favor de los apóstoles, y sus palabras prevalecieron. Bien, ésta es una pequeña parte de las palabras que el Señor me dio para hablar al pueblo.

COMO TRATAR AL QUE YERRA

Las palabras que me fueron dadas eran del carácter que yo sabía que necesitaba, y que lo beneficiaría si les prestaran atención. Un discurso era sobre cómo tratar con aquellos que estaban unidos con nosotros en la iglesia, si erraban. No habían de permitir que sus mentes fueran inducidas a obrar, a raíz de las palabras de los enemigos del Señor contra sus hijos. Si se presentan quejas o murmuraciones o cargos, deben estudiar en la escuela de Cristo qué conducta seguir hacia aquellos contra quienes se formulan las quejas. Trata el asunto entre él y tú sólo, y si no escucha , entonces toma a dos o tres otros; si no escucha a éstos, dilo a la iglesia.

NO AMÉIS AL MUNDO

El mundo no tiene parte con los creyentes en esta obra. Los mundanos no pueden discernir los motivos y principios por los cuales los hijos de Dios están ligados el uno para al otro en sus relaciones y en su trato mutuo. Debemos ser soldados fieles, leales en el ejército de Jesucristo. Todos sus seguidores han de guardar paso con su director. Nunca deben transmitir sus secretos a los enemigos de Cristo o comunicarles confidencias con respecto a sus movimientos o a lo que proponen realizar en su línea de acción; porque es una traición de la sagrada confianza, y es dar al enemigo toda la ventaja. Que el consejo del pueblo de Dios se conserve dentro de su propia compañía. Los enemigos de Cristo no deben familiarizarse con sus secretos, mientras los hijos de Dios son mantenidos en la ignorancia de las mismas cosas que deban saber. Los secretos del Señor están con los que le temen. El mundo es principal enemigo de la religión. Las fuerzas satánicas trabajan constantemente por medio del mundo, y los que son cristianos profesos, y sin embargo están asociados con el mundo en estrecho compañerismo, son hasta tal grado uno con espíritu, blancos y principios de acción, que no pueden discernir entre el que sirve a Dios y el que sirve al mundo. El enemigo obra constantemente para llamar la atención hacia el mundo, para que sea considerado como superior a los que creen en Jesús y tratan de ser hacedores de su palabra. Las palabras de alabanza y adulación de los mundanos son recibidas como bocados dulces, pero el juicio de a aquellos a quienes les gustan esta clase de alimentos está de acuerdo con la debilidad que muestran en este sentido. Su vida espiritual se compone precisamente de la clase de material de que se alimentan. Su experiencia cristiana depende mayormente de la adulación y del aprecio humano. El temor y el amor de Dios no están entretejidos en su experiencia.

Cuán lamentable y triste es ver a hombres que han conocido algo del Espíritu de Dios, caer tan completamente en las manos del mundo que son arrollados e influidos por su voz, y dependen de sus favores para su fortaleza y éxito! ¡Cuán manifiestamente se han enajenado de Cristo, cuán llenos de confianza propia, cuán colmados de ostentación, de vanidad, y cuán cortos de vista en las cosas espirituales! ¡Cuán poco discernimiento tienen ellos para distinguir entre el que es un hijo de Dios, heredero del reino, y el que es un hijo del malo, un hijo de desobediencia y un enemigo de Dios!

LAS DOS CLASES

Hay solamente dos clases en nuestro mundo; por una parte los que son obedientes a Cristo Jesús, que buscan al Maestro para hacer su voluntad, y trabajan para lograr la salvación de su propia alma y de alma de cada uno de los que se asocian con aquellos que se nombran del nombre de Cristo; por otra parte, los hijos de desobediencia. Hay solamente dos clases en nuestro mundo. Escuchad pues las palabras de uno que sabe: "Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque el que en vosotros está, es mayor que el que está en el mundo. Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo y el mundo los oye" (1 Juan 4: 4, 5). Las almas están siendo engañadas. El temor y el amor de Dios no tienen un poder dominante. El mundo en su Señor, y ellos están a la caza de su espejismo engañador y adulador. Escuchad a Aquel que dio su vida por el mundo, "para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna". El habló como ningún hombre habló. Todo el capítulo 15 de Juan contiene una muy importante lección. Leedlo; obedecedlo. Escuchad de nuevo la voz de Dios: " No podréis servir a Dios y a Mammón".

LA MEZCLA DE CREYENTES CON NO CREYENTES

No firme el pueblo de Dios en ninguna de nuestras instituciones una tregua con el enemigo de Dios y del hombre. El deber de la iglesia para con el mundo no es acomodarse a sus ideas y aceptar sus opiniones, sus sugerencias, sino prestar oídos a las palabras de Cristo por medio de su siervo Pablo: "No os juntéis en yugo con los infieles: porque ¿qué compañía tiene la justicia con la injusticia? ¿y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿y qué concordia Cristo con Belial? ¿o qué parte el fiel con el infiel?" Esto se aplica, en un sentido especial, a la unión matrimonial con los no creyentes, pero cubre un campo más amplio que éste: se aplica a nuestras agencias ordenadas por Dios, a nuestras instituciones de salud, a nuestro colegios, a nuestras casas editoras. El asunto se nos presenta en la luz correcta. Se hace la pregunta: "¿Y qué concierto el templo de Dios con los ídolos? porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré en ellos; y seré el Dios de ellos, y ellos serán mi pueblo. Por lo cual salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo". ¿Que abarca esto? Abarca las sugestiones, las malas obras de los hijos de desobediencia. En ningún caso habéis de contaminaros con el espíritu o la influencia de los incrédulos. Temed uniros o ligaros en vínculos con ellos. Temed comunicar las obras relacionadas con la causa de Dios a aquellos que no tienen parte de Dios, o que no tienen simpatía hacia los que aman la verdad de Dios. "Y os recibiré, y seré a vosotros Padre, y vosotros me seréis a mí hijos e hijas, dice el Señor todo poderoso".

Elevo mi voz de amonestación contra el mezclar en nuestras instituciones los elementos mundanos con los que creen; tenemos una señal de peligro que hacer resonar. Si en nuestras instituciones se colocan personas en puesto de confianza, ellos son educadores. Se enseña a otros a mirar a estas personas para obtener instrucción, y en esto son una trampa para los incautos; sus ideas sobre la justicia y la verdad son confusas. Escuchan a las personas que no tienen respeto por la verdad, manifestar desprecio o hablar desdeñosamente de la verdad, que debe ser sostenida en forma firme y sagrada como verdad.

Cuando el día de trabajo del viernes debe ser planeado teniendo en cuenta el sábado del Señor, Satanás trabaja con aquellos hijos de desobediencia para prolongar la labor hasta las horas sagradas, y dar sus órdenes de manera que los que están bajo su dirección hagan trabajo en sábado, y entonces ellos se regocijan y Satanás triunfa.

Y cuando los hombres que están en los más altos puestos de responsabilidad no hacen diferencia entre los que le sirven a Dios y los que no le sirven, evidencia que su ojo no es sincero para la gloria de Dios; por lo tanto todo su cuerpo está lleno de tinieblas. Cuando estos hombres que detentan la autoridad se han mezclado de tal manera con el espíritu de los mundanos que las palabras de queja de los labios de estos no creyentes son aceptadas como verdad y realidad, no saben de qué espíritu son. Cuando alienta este espíritu, y se quejan contra el pueblo de Dios, dan evidencia de que están trabajando del lado del enemigo para empequeñecer y humillar a aquellos a quienes ama el Señor, y de que fortalecen las manos de los impíos, que están haciendo una obra mala. Cuando se sienten libres para aceptar que los acusadores de los hijos de Dios hagan planes por ellos en contra de los escogidos del Señor, no tienen a Cristo haciendo planes con ellos.

TRATAD CON JUSTICIA A LOS QUE YERRAN

Si uno de los hijos del Señor yerra, entonces, los hombres que están en autoridad, si disciernen las cosas espirituales, entenderán que su posición no les permite traicionar en ninguna forma los sagrados cometidos, y no traicionarán la obra de Dios entregándola en manos de los enemigos. No callarán precisamente ante aquellos en quienes debieran tener confianza, trabajando en silencio y en secreto, para descubrir sus planes a aquellos que no tiene simpatía con el pueblo escogido de Dios. Si cualquier obrero de nuestras instituciones de salud es motivo de murmuración y acusaciones por parte de incrédulos o creyentes, fíjense como lemas en todo el establecimiento las siguientes instrucciones especiales dadas por nuestro Maestro, Jesucristo: "No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados; y con la medida con que medís, os volverán a medir".

Id a los que suponéis que están en error, hablad con ellos, no actuando con duplicidad e hipocresía, y reuniéndoos con ellos día tras día con aparente camaradería, y al mismo tiempo tramando contra ellos en perfecta unidad con los agentes satánicos que están en operación para desarraigar, para derribar, para quitar de la institución a aquellos a quienes quieren exonerar los elementos no creyentes, mientras no se hablan una sola palabra con los hermanos o hermanas en la fe para redimirlos, para sanarlos, si están en error; y si no están en error para defender lo justo, y poner el reproche donde corresponde: sobre los que traman una obra mala, porque Satanás está detrás de la escena. El Señor Jesús reprendió a los fariseos, asemejándolos a sepulcros que no parecen tales, ocultos de la vista, paro llenos de corrupción. El Señor odia todo engaño, clandestinidad y duplicidad. Esta es la obra de Satanás ; la obra de Dios es abierta y franca. Nadie actuará contra un hijo de Dios apoyándose en el testimonio del enemigo del señor, y obrando a la manera satánica : ocultándose, y sin embargo sugiriendo, instigando, planeando en perfecta unidad con los enemigos del Señor.

¿Cómo puede el universo del cielo considerar tal obra disimulada y cobarde contra los que aman a Dios y guardan sus mandamientos? Los miembros de la iglesia pueden cometer errores, y a menudo hacen equivocaciones; pero debe tratarse con ellos con bondad, con ternura, como Cristo trató con nosotros. Pero la represión de Dios está sobre todos los que hacen la obra de Dios engañosamente, profesando ser amigos de Cristo, y sin embargo actuando a la manera de una corriente submarina, en las tinieblas, contra los que aman a Dios. "Hermanos, si alguno fuere tomado en falta, vosotros que sois espirituales, restaurad al tal con el espíritu de mansedumbre; considerándote a ti mismo, porque tú no seas también tentado".

Aquí está nuestra obra, hermanos; ¿la asumiremos? Tan poco de esto se hace que se dirigen a la iglesia las siguientes palabras del Testigo Verdadero: "Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor. Recuerda por tanto de dónde has caído, y arrepiéntete, y has las primeras obras; pues sino, vendré presto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, sino te hubieres arrepentido". "Y mostróme a Josué, el gran sacerdote, el cual estaba delante del ángel de Jehová; y Satán estaba a su mano derecha para serle adversario. Y dijo Jehová a Satán : Jehová te reprenda, oh Satán; Jehová te ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es éste tizón arrebatado del incendio? y Josué estaba vestido de vestimentas viles, y estaba delante del ángel". Esta era la actuación de Satanás. El había engañado a esas almas con sus ilusiones y artificios. Ahora estas almas se habían arrepentido delante de Dios, y el perdón estaba escrito frente a sus nombres. Satanás los estaba acusando de pecados, y reclamando su derecho de hacer lo que quería con ellas debido a las transgresiones que él les había inducido a cometer. Pero Jesús miraba a estas almas que creían en él, que confiaban en su justicia, con las más tiernas y amorosa compasión. "Y habló el ángel, e intimó a los que estaban delante de sí, diciendo: Quitadle esas vestimentas viles. Y a él dijo: Mira que he hecho pasar tu pecado de ti, y te he hecho vestir de ropas de gala. Después dijo: Pongan mitra limpia sobre su cabeza, Y vistiéronle de ropas. Y el ángel de Jehová estaba en pie". ¿Proclamará el pueblo de Dios, que ha sido puesto en posiciones de confianza, las palabras de Satanás contra los hijos de Dios? Actuemos como cristianos, fieles como el acero a Dios y a su santa obra; rápidos para discernir los artificios de Satanás en la obra oculta y engañosa que realiza por medio de los hijos de desobediencia.

NUESTRAS PALABRAS

"Vuestras palabras han prevalecido contra mí, dice Jehová. Y dijísteis: ¿Qué hemos hablado contra ti? Habéis dicho: Por demás es servir a Dios; ¿y que aprovecha que guardemos su ley, y que andemos tristes delante de Jehová de los ejércitos? Decimos pues ahora, que bienaventurados los soberbios, y también los que hacen impiedad son los prosperados: bien que tentaron a Dios escaparon". Estas son las palabras de las personas no consagradas que se separan de Dios, cegadas por el enemigo. No pueden discernir los caminos y las obras de Dios Ahora se representa a la clase opuesta:" entonces los que temen a Jehová hablaron cada uno a su compañero". Estas palabras no hablan mal de los hermanos, pues se quejaban de Dios sino que eran palabras habladas por corazones sinceros, palabras en las cuales no había engaño, ni ninguna obra oculta, ninguna doblez. "Y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová y para los que piensan en su nombre. Y serán para mi especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día que yo tengo de hacer: y perdonarelos como el hombre que perdona a su hijo que le sirve. Entonces os tornareis y echaréis de ver la diferencia entre el justo y el malo entre el que sirve a Dios y el que no le sirve".

NUESTRA FUERZA ESTA EN LA UNIÓN CON CRISTO

Quiera el Señor, bendecir a su pueblo con una visión celestial, para que vea que los hijos de Dios y el mundo nunca pueden estar en sociedad. sea quien fuere, el que es amigo del mundo es enemigo de Dios. Aunque todo Individuo debe trabajar con Cristo para transformar a los hijos de las tinieblas mostrándoles al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, no puede tener una simpatía desbordante por los mundanos, en un grado tal que le preste su influencia para realizar sus sugestiones de debilitar y hacer injusticias a los escogidos de Dios. Dios no actúa de esta manera. En la perfecta y completa unidad está la fuerza. No en los números, sino en la perfecta confianza y la unidad con Cristo, uno puede cazar a mil, y dos poner en fuga a diez mil. No formarnos lazos impíos de unión con los amigos del mundo, pues Dios ha pronunciado su maldición sobre todas las uniones semejantes. Que el pueblo de Dios tome su decisión firmemente en favor de la verdad y la justicia. Ya vemos nosotros las terribles consecuencias de que los creyentes se unan con los incrédulos . El resultado es que los incrédulos reciben la confianza que pertenece sólo a aquellos que aman y reverencian a Dios.

Ya el poder de las tinieblas colocó su molde y su inscripción sobre la obra que debía hacer permanecido inmaculada, impoluta, frente a los arteros engaños de Satanás. Levantamos nuestra voz de advertencia contra las atracciones sociales, las posturas mundanas y los cebos del mundo. Mantened distancia. No toquéis las cosa inmundas. No sean dadas al pueblo de Dios para gobernarlo las instrucciones y proposiciones del mundo. ¡Ay de aquel cuya sabiduría no es de arriba sino de abajo! Hombres de piedad superficial, por su deseo de recibir asesoramiento, de obtener fama, traicionan los sagrados intereses, entregándolos en manos de los no creyentes.

No se obtenga dinero tentando o sancionando ninguna práctica sucia. Que la gracia de Cristo sea traída al corazón y si los obreros son pocos y Dios puede trabajar con ellos en nuestras instituciones, prevalecerán. No debe haber ningún poder engañador en operación , por que es una cosa sucia. No debe haber manos, contaminadas. Dios reconocerá las manos limpias y el corazón puro. "Porque así dijo el Alto y, Sublime, el que habita la eternidad, cuyo y nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad y con el quebrantado y humilde de Espíritu para hacer vivir el espíritu de los humildes y para vivificar el corazón de los quebrantados".

La luz de la gloria de Dios debe caer sobre nosotros. Necesitamos, la santa unción de lo alto. Por Inteligente, por erudito que sea un hombre, no esta calificado para enseñar a menos que tenga un firme sostén en el Dios de Israel. El que está relacionado con el cielo hará las obras de Cristo. Por la fe en Dios tendrá poder para conmover a la humanidad. Buscará las ovejas perdidas de la casa de Israel. Si el poder divino no se combina con el esfuerzo humano, no doy una paja por todo lo que el más grande hombre pueda hacer. El Espíritu Santo falta en nuestra obra (Review and herald 18 de febrero de 1890)