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Testimonios para los Ministros

Capítulo 15

A los Obreros de Dios

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Una Reprensión del Egoísmo

Cooranbong, Australia, 6 de febrero de 1896.

A mis hermanos de Norteamérica:

La gran obra que constituye la función del Espíritu Santo se halla especificada en forma clara por nuestro Salvador: "Y cuando él viniere redargüirá al mundo de pecado". Cristo sabía que este anuncio era un cometido maravilloso. Se acercaba a la finalización de su ministerio sobre la tierra, y se hallaba a la sombra de la cruz, con una plena comprensión de la carga de culpa que debía ser colocada sobre él como portador del pecado. Sin embargo, por lo que estaba más ansioso era por sus discípulos. Estaba tratando de hallar solaz para ellos, y les dijo: "Empero yo os digo la verdad: Os es necesario que yo vaya: porque si yo no fuese, el Consolador no vendría a vosotros; mas si yo fuere, os le enviaré".

El mal se había estado acumulando durante siglos, y sólo podía ser restringido y resistido por el grandioso poder del Espíritu Santo, la tercera persona de la Divinidad, que vendría con energía no modificada, sino con la plenitud del poder divino. Debía hacerse frente a otro espíritu; porque la esencia del mal trabajaba de todas maneras, y la sumisión del hombre al cautiverio satánico era asombrosa.

EL EGOÍSMO NUBLA EL JUICIO

Hoy, así como en los días de Cristo, Satanás domina la mente de muchos. !ojalá que su obra terrible pudiera ser discernido y resistida! El egoísmo ha pervertido los principios, ha confundido los sentidos y nublado el juicio. Parece tan extraño que a pesar de toda la luz que brilla de la bendita Palabra de Dios, se sostengan ideas tan extrañas, y haya tal abandono del espíritu y la práctica de la verdad. El deseo de obtener sueldos elevados, con una determinación de privar a otros de los derechos que Dios les concedió, tiene su origen en la mente de Satanás; y al obedecer la voluntad de él, y al actuar como lo hacen, los hombres se colocan bajo su bandera. Poco puede confiarse en aquellos que han sido atrapados en esta trampa, a menos que se conviertan cabalmente y sean renovados; porque han sido leudados por principios erróneos, que ellos no podían percibir que fueran deletéreos en su efecto.

¡Oh, si los que están en diversos campos, en Norteamérica y en todas partes del mundo, estuvieran trabajando de acuerdo con la regla bíblica, y lucharan para desarraigar el egoísmo, qué obra podría realizarse para la iglesia! Pero los pecados que han sido señalados de vez en cuando yacen a la puerta de muchos, pecados que el Señor no considera de un carácter leve. Si los hombres sólo abandonaran su espíritu de resistencia al Espíritu Santo -el espíritu que durante mucho tiempo ha estado leudando su experiencia religiosa-, el Espíritu de Dios se dirigiría a sus corazones. Los convencería de pecado. ¡Qué obra! Pero el Espíritu Santo ha sido insultado, y la luz ha sido rechazada. ¿Es posible que los que durante años han sido tan ciegos lleguen a ver? ¿Es posible que en esta última etapa de su resistencia sus ojos sean ungidos? ¿Será distinguida la voz del Espíritu de Dios de la voz engañadora del enemigo?

Hay hombres que pronto darán evidencia del estandarte bajo el cual se encuentran, o la bandera del príncipe de las tinieblas. Si solamente pudieran ver estos asuntos, si pudieran ver estos asuntos como me son Presentados, si pudieran ver que, en lo que concierne a sus almas, son como hombres que están al borde del precipicio, listos para caer en las profundidades de abajo, no creo que permanecerían temblando al borde un instante más, si tuvieran alguna consideración por su salvación.

No es la voluntad de Dios que alguna persona perezca, sino que todos tengan vida eterna. ¡Oh si pudiera Yo tener la seguridad de que el congreso próximo mis hermanos tendrán un sentido de lo que lo principios puros significan para ellos y para todos aquellos con quienes se asocian, mi corazón saltaría de gozo! Si aquellos que han errado tan lejos de Dios y de la verdadera justicia revelaran que el Espíritu Santo ha estado luchando con ellos, que reconocen su culpabilidad al apartarse de la Palabra de Dios y al actuar como ciegos que guían a otros ciegos, tendría yo esperanza. Cuando estos despierten de su parálisis, se verán abrumados con un sentido del tiempo perdido -el precioso talento del Señor-, oportunidades perdidas, que les fueron dadas para que pudieran manifestar su aprecio hacia la infinita compasión de Dios por los hombres caídos.

EL ALMA HAMBRIENTA POR EL SERVICIO

Toda alma que acepta a Jesús como su Salvador personal anhelará el privilegio de servir a Dios, y aprovechará ávidamente la oportunidad de señalar su gratitud dedicando sus capacidades al servicio de Dios. Anhelará manifestar su amor por Jesús y por su posesión comprada. Codiciará el trabajo, las prisiones, el sacrificio. Considerará un privilegio negarse a sí mismo, tomar la cruz, y seguir en las pisadas de Cristo, manifestando así su lealtad y su amor. Sus obras santas y benéficas testificarán de su conversión, y darán al mundo la evidencia de que no es un cristiano espurio, sino fiel y consagrado.

Los hombres están ejerciendo ahora con fervor todo arte y profesión para satisfacer su deseo de ganar más. Si usaran ese tacto, ese celo y esa cuidadosa consideración en un esfuerzo para ganar algo para la tesorería del Señor, ¡cuánto más Podría realizarse! Cuando los hombres que son cabalmente egoístas acepten a Cristo, mostrarán que tienen un nuevo corazón; y en lugar de posesionarse de todo lo que les sea posible obtener para beneficio de ellos mismos, en sacrificios pequeños, raquíticos, para alegremente todo lo que pueden para hacer progresar su obra. El espíritu de usurpación, tan ampliamente desarrollado, morirá, y prestarán atención a las palabras de Cristo: "Vended lo que poseéis, y dad limosna", Trabajarán tan laboriosamente, con celo y energía ,y fervor, para obtener el reino de Dios, como han trabajado para obtener riquezas para sí mismos.

Os digo la verdad. En nuestro concepto del deber estamos muy por debajo de lo que exige nuestra santa religión. ¡Oh, si los qué han sido bendecidos verdades tan grandes y solemnes se levantaran acudieran el hechizo que ha entumecido sus sentidos y les ha impedido prestar verdadero servicio a Dios, qué cosa no harían por la salvación de las alma sus esfuerzos bien organizados! -¡Qué cambio se vería en los principios practicados! El mundo, la carne, el diablo, no cegarían a los hombres y mujeres para que no vieran lo que son los principios puros, sagrados y leales.

La Palabra de Dios asimilada es la preparación para la vida eterna. Pero los hombres han dado tal interpretación a esta Palabra que la han despojado de su significado. El corazón y la conciencia se han endurecido y corrompidos. Hermanos, en el nombre de Jesús, os pregunto: ¿Creéis en la palabra de Dios? ¿Sois hijos e hijas de Dios? Si lo sois, es porque habéis sidos convertidos, y habéis recibido a Cristo en el templo de vuestra alma, y vuestra mente ha sido colocada bajo la nueva ley, la ley real de libertad. ¡Oh, si pudiera tener la gozosa noticia de que la voluntad y la mente de los que están en Battle Creek y que han actuado como profesos dirigentes, se han emancipado de las enseñanzas y la esclavitud de Satanás, cuyos cautivos han sido durante tanto tiempo, estaría dispuesta a cruzar el ancho Pacífico para ser vuestros rostros una vez más! Pero no estoy ansiosa de veros con percepciones debilitadas y mentes anubladas, porque habéis elegido las tinieblas antes que la luz.

LA INFLUENCIA DESPERTADORA DEL ESPÍRITU SANTO

El Espíritu divino revela su obra en el corazón humano. Cuando el Espíritu Santo actúa en la mente, el agente humano comprende la declaración hecha por Cristo: "Tomará de lo mío, y os lo hará saber ". La sujeción a la Palabra de Dios significa la restauración de uno mismo. Actúe Cristo por medio de su Espíritu Santo, y despiérteos como de entre los muertos y lleve él vuestras mentes consigo. Emplee vuestras facultades. El ha creado cada una de vuestras capacidades para que podáis honrar mejor y glorificar su nombre. Consagraos a él, y todos los que están asociados con vosotros verán que vuestras energías son inspiradas por Dios, que vuestras más nobles facultades son llamadas al trabajo para hacer servicio para Dios. Las facultades, una vez usadas para servir al yo y hacer progresar principios indignos, una vez empleadas como miembros de propósitos injustos, serán traídas en cautiverio en Cristo Jesús para llegar ha ser una cosa con la voluntad de Dios.

DEBE PREPARARSE A LOS JÓVENES PARA EL SERVICIO

Hay una obra que realizar en las iglesias. Debe prepararse y educarse a jóvenes y señoritas, y entonces se encontrarán lugares para ellos en la obra.

Estáis afligidos y perplejos porque el Dr.- está ocupándose en forma desproporcionada en la obra misionera médica, porque su obra excede en mucho a la que se realiza en las iglesias de parte de la Asociación General. ¿Cuál es el problema? Sencillamente que la luz dada por Dios no ha sido aceptada. Los hombres han suplantado los planes de Dios por sus propios planes. La prosperidad de la obra misionera médica está de acuerdo con los planes divinos. Esta obra debe hacerse; la verdad debe ser llevada por los caminos y los vallados.

UN LLAMAMIENTO A LA REFORMA

Pero el corazón de la obra, el gran centro, ha sido debilitado por una mal administración por parte de hombres que no se han mantenido a la par con su Director. Satanás ha distraído su dinero y su capacidades por canales erróneos. Su precioso tiempo ha estado pasando a la eternidad. La fervorosa obra que se está haciendo ahora, la guerra agresiva que se está peleando, debía haberse hecho hace tiempo tan vigorosamente como ahora en obediencia a la luz de Dios. Todo el cuerpo está enfermo por la mala administración y los malos cálculos. El pueblo al cual Dios ha confiado intereses eternos, los depositarios de una verdad preñada de resultados eternos, los portadores de la luz que ha de iluminar al mundo entero, han perdido su fuerza. ¿Ha cometido Dios un error? ¿Han elegido, aquellos que están en el corazón de la obra, vasos que puedan recibir el aceite áureo, que los mensajeros celestiales representados por las dos olivas, vacían en los tubos de oro par llenar las lámparas? ¿Están en sociedad con Cristo Jesús en su gran firma los que se hallan en Battle Creek, hombres y mujeres a quienes Dios ha señalado para hacer la obra más solemne jamás confiada a los mortales? ¿Están cumpliendo con su deber aquellos a quienes él ha pedido que comunicaran la luz de las lámparas encendidas a otros, para que las regiones de las tinieblas tengan la oportunidad de oír el mensaje salvador? . . .

RESULTADOS DE SERVIR AL YO

¡Oh, si los que profesan conocer la verdad tuvieran el espíritu de Cristo, el Redentor que se sacrificó a sí mismo, que renunció a sus riquezas, a su esplendor, a su alto comando, e hizo todo lo que podía hacer un Dios para salvar a las almas, se negaran a sí mismos, tomaran su cruz y siguieran a Jesús! ¿Cómo responderéis ante Dios vosotros, los que amáis el tesoro mundanal, en el gran día del juicio por vuestros esfuerzos débiles y dormidos para enviar la verdad a las regiones lejanas? Habrá que dar cuenta del dinero invertido en bicicletas, vestidos y otras cosas innecesarias. Como pueblo de Dios debéis representar a Jesús; pero Cristo se avergüenza de los que son indulgentes consigo mismos. Mi corazón se conduele, y apenas puedo dominar mis sentimientos, cuando pienso en cuán fácilmente nuestro pueblo se aparta de los principio prácticos cristianos para agradar al yo. Hasta ahora muchos de vosotros creéis la verdad sólo en forma parcial. El Señor Jesús dice: "No podéis servir a Dios y a Mammón", y hemos de vivir de toda la palabra que sale de su boca. ¿Cuántos creen esta palabra?

El Señor aborrece vuestras prácticas egoístas, y sin embargo su mano se extiende todavía. Os insto, por causa de las almas, a que escuchéis mi ruego ahora en favor de los que son misioneros en los campos extranjeros, cuyas manos están atadas por vuestra forma de proceder. Satanás ha estado trabajando con todo su poder de engaño para llevar las cosas al punto en que el camino quede obstruido por la carencia de medios en la tesorería.

¿Os dais cuenta de que cada año miles y miles y decenas de miles de almas están pereciendo, muriendo en sus pecados? Las plagas y los juicios ya están casi haciendo su obra , y las almas van a la ruina porque la luz de la verdad no ha resplandecido sobre su sedero. ¿Creemos plenamente que hemos de llevar la Palabra de Dios a todo el mundo? ¿Quién cree esto? "¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿y cómo creerán a aquel de quien no han oído? ¿y cómo oirán sin haber quien les predique?" ¿Quién tiene la fe que lo induzca a llevar a la práctica esta palabra? ¿Quién cree en la luz que Dios ha dado?

DIOS EXIGE ACCIÓN

El Señor exige acción unificada. Deben realizarse esfuerzos bien organizados para conseguir obreros. Hay almas pobres, honradas, humildes, a quienes el Señor pondrá en vuestro lugar, que nunca han tenido las oportunidades que vosotros habéis tenido, y que no podían haberlas tenido porque vosotros no fuisteis manejados por el Espíritu Santo sea derramado, los que no reciban y aprecien la lluvia temprana no verán ni entenderán el valor de la lluvia tardía. Cuando estamos realmente consagrados a Dios, su amor permanecerá en nuestro corazones por la fe, y con gozo cumpliremos con nuestro deber de acuerdo con la voluntad de Dios.

Pero los pequeños intereses que se han manifestado en la obra de Dios por parte de nuestras iglesias me alarma . Yo rogaría todos los que tienen medios que recuerden Dios les ha confiado estos medios para que los usen en el progreso de la obra que Cristo vino a realizar en nuestro mundo. El Señor le dice a cada hombre que a la vista de Dios él no es el poseedor de lo que tiene, sino solamente lo ha recibido en custodia. No es vuestro, sino mío, dice el Señor. Dios os llamará a cuenta por nuestra mayordomía. Ora sea que tengáis un talento o dos , o cinco, ni un centavo ha de ser malgastado en vuestras propias complacencias egoístas. Vuestra obligación de rendir cuenta al cielo debiera haceros temer y temblar. Las decisiones del último día giran en torno de nuestra benevolencia práctica. Cristo reconoce todo acto de beneficencia como hecho a él mismo.

Celo por Cristo

Todos los que se nombran del nombre de Cristo deben trabajar por él con el corazón, la mente, el alma y las fuerzas; y trabajarán, si creen en el gran Evangelio de verdad. La sinceridad de su celo por causa de Cristo testificará de la medida de su fe. El yo se sumirá en Cristo si realmente están unidos con él. "Vivo - dijo el gran apóstol-, no ya yo, mas vive Cristo en mí: y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí".

La luz dada reiteradamente por el Espíritu de Dios es : No colonicéis. Entrad en las grandes ciudades, y cread interés entre los encumbrados y los humildes. Haced que vuestro trabajo sea predicar el Evangelio a los pobres, pero no os detengáis allí. Tratar de alcanzar también a las clases más elevadas. Estudiad vuestra ubicación con vistas a permitir que vuestra luz brille hacia los demás. Esta obra debía haberse hecho hace tiempo. No hagáis del asunto delsábado vuestra primera especialidad. Debéis alcanzar a la gente con temas prácticos en los cuales todos puedan estar de acuerdo. . . .

El pueblo de Dios tiene una obra que hacer que no se está haciendo. El último mensaje de misericordia debe ser dado a un mundo que perece en sus pecados. Los que están relacionados con nuestras instituciones tienen todas las facilidades y oportunidades para trabajar por los pobres pecadores que están sin Cristo; pero están mudos. Si nuestras iglesias sólo pudieran practicar la verdad, y mostrar que creen que Cristo vino a nuestro mundo a salvar a los pecadores, el poder de Dios acompañaría sus labores. Pero deben mantenerse en contacto con la fuente de toda luz y eficiencia, y en contacto con el mundo, no para absorber el espíritu del mundo, sino para hacer la obra que Dios les ha señalado que hicieran. . . .

ASAMBLEAS MINISTERIALES

"Id por todo el mundo; predicad el evangelio a toda criatura", es la orden de Cristo a sus obreros.

Pero esta sencilla declaración ha sido desatendida. Aun cuando la luz ha sido dada una y otra vez, los hombres son llamados de los campos, donde debían haber continuado trabajando con el amor y el temor de Dios , tratando de salvar a los perdidos, para pasar semanas asistiendo a asambleas ministeriales. Hubo un tiempo cuando esta obra era necesaria, porque nuestro propio pueblo se oponía a la obra de Dios rechazando la luz de la verdad sobre la justicia de Cristo por la fe. Esto debían ellos haberlo recibido y haberlo hecho resonar en el corazón y la voz y la pluma, porque era su única eficiencia. Debían haber trabajado bajo los dictados del Espíritu Santo para dar la luz a los demás.

Al dedicarse año tras año a asambleas ministeriales, se han descuidado campos que están blancos para la siega. Aun los obreros se han debilitado en lugar de fortalecerse. Esto ha sido un error. Dios quiere que sus siervos comuniquen, y no que estén siempre aprendiendo y nunca sean capaces de llegar a un conocimiento de la verdad.

LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO

El gran objeto del advenimiento del Espíritu Santo es especificado en forma clara por Cristo. "Cuando él viniere -dijo-, redargüirá al mundo de pecado, y de justicia, y de juicio". Esta luz ha sido mantenida ante nuestros hermanos durante años. El poder del Espíritu Santo se ha manifestado mayormente en Battle Creek, el gran corazón de la obra, para ser comunicado a los que están en los caminos y en los vallados, a fin de que la masa de seres humanos que está bajo el hechizo satánico del pecado y la muerte fuera reformada y renovada por el poder del Espíritu. Pero cuando la luz ha venido a los que estaban en el centro de la obra, ellos no han sabido cómo tratarla. Los testimonios que Dios ha dado a su pueblo están en armonía con su Palabra.

Cuando Cristo habló estas palabras, él se hallaba a la sombra de la vergonzosa cruz, el símbolo de la culpa que hizo necesario el sacrificio de Cristo a fin de salvar al mundo de la ruina completa. Cristo miró hacia adelante al tiempo cuando el Espíritu Santo, como representante suyo, vendría a hacer una obra admirable en sus méritos y por medio de ellos; y sintió que era un privilegio comunicar su consuelo a sus discípulos. . . .

Los que no tienen una conexión viva con Dios no manifiestan aprecio por la revelación del Espíritu santo, y no distinguen entre lo sagrado y lo común. No obedecen la voz de Dios, porque a semejanza de la nación judía, no conocen el tiempo de su visitación. No hay ayuda posible para el hombre, la mujer o el niño que no oiga y obedezca la voz del deber; porque la voz del deber es la voz de Dios. Los ojos, los oídos y el corazón resultarán imposibles de impresionar si los hombres y mujeres rechazan dar oídos al consejo divino, y escogen el camino que es más agradable para ellos.

¡Oh, cuánto mejor sería si todos los que hacen esto estuvieran relacionados con alguna otra clase de trabajo que el de las instituciones sagradas señaladas por Dios como sus grandes centros! Se cree que éstas se hallan bajo la dirección del Espíritu Santo; pero esto es un error. No hacen la obra de Dios felizmente; no dan evidencia de que comprenden su sagrado carácter. Su influencia descarría a otros, haciéndoles considerar livianamente los instrumentos ordenados por Dios para la salvación de las almas, e induciéndolos a pensar que pueden presentar sus propias ideas, y sus pensamientos y planes comunes. Así se desciende a un nivel bajo, ordinario, y Dios resulta grandemente deshonrado.

Dios quisiera que todos los que tienen una experiencia semejante impresa en su vida religiosa, eligieran una ocupación en cualquier otra parte, en esferas de trabajo modestas, donde los intereses eternos no fueran disminuidos por sus vidas no consagradas. Allí hay menos oportunidad de ser tentados. El trabajo fatigoso y cansador del cuerpo neutraliza y subyuga sus malas propensiones, y otros no serán modelados por sus dañinas tendencias y rasgos de carácter.

NO HAY CAMPO NEUTRAL

Los que tienen alguna relación con la obra de Dios en cualquiera de nuestras instituciones deben tener comunión con Dios, y debe encargárselas que hagan lo recto bajo toda circunstancia, a fin de que sepan dónde serán hallados en el día de la prueba. Nadie que esté relacionado con la sagrada obra de Dios puede permanecer en campo neutral. Si un hombre está dividido, indeciso, inestable, hasta que esté seguro de que no perderá nada, muestra que es un hombre a quien Dios no puede usar. Pero muchos trabajan de esta manera. No han sido señalados por Dios, o de otra suerte han dejado decididamente de ser manejados por el poderoso agente del Espíritu Santo.

El Señor usará a los hombres educados si su supuesto conocimiento no los induce a querer manejar al Espíritu Santo, y a tratar de enseñar al Señor que el procedimiento humano es mejor que los planes divinos, porque se aviene mejor con la opinión popular. Todos los que están en el servicio de Dios se hallan en la obligación de permanecer firmes, con valor, y hacer frente al prejuicio, a la oposición y a la pasión humana. Deben recordar siempre que son siervos de Dios, y que trabajan en su servicio.

Mensajeros de Dios

El Señor quiere que su pueblo se aparte de todo lo que no esté de acuerdo con las Escrituras con respecto al ministerio. Los hombres llamados al ministerio no deben ser convertidos en ídolos, no debe mirárselos con reverencia supersticiosa; y debido al poder que invisten por medio de su oficio, el pecado en ellos no debe perder su carácter ofensivo. Su mismo oficio hace que el pecado en ellos sea más excesivamente pecaminoso; pues al cometer pecado se convierten en ministros del pecado, agentes de Satanás, por medio de los cuales éste puede consumar su éxito para perpetuar el pecado.

Todos deben tener en cuenta que los esfuerzos especiales de Satanás se dirigen contra el ministerio. El sabe que se trata tan sólo de un instrumento humano, que no posee gracia o santidad inherentes. Sabe que el ministro es un agente a quien Dios ha ordenado que fuera un medio poderoso para la salvación de las almas, y que es eficiente sólo cuando Dios, el Espíritu eterno, lo hace así. Sabe que el tesoro del Evangelio está en vasos terrenos, que es solamente el poder de Dios el que puede hacerlos vasos de honra. Ellos pueden cultivar la viña; un Pablo puede plantar y Apolos regar, pero sólo Dios puede dar el crecimiento.

Dios nunca ha dejado a su iglesia sin un testigo. En todas las escenas de prueba, de oposición y persecución en medio de las tinieblas morales, por las cuales pasó la iglesia, Dios ha tenido hombres de oportunidad que han sido preparados para asumir su obra en diferentes etapas, y hacerla avanzar hacia adelante y hacia arriba. Por medio de los patriarcas y de los profetas él reveló su verdad a su pueblo. Cristo era el maestro de su pueblo de antaño tan ciertamente como estaba vestido de los atavíos de la humanidad cuando vino al mundo. Escondiendo a su gloria en la forma humana, a menudo apareció a su pueblo y habló con sus hijos "cara a cara, como habla cualquiera a su compañero". El, el invisible Director, fue envuelto en la columna de fuego y en la columna de nube, y habló a su pueblo por medio de Moisés. La voz de Dios se escuchó por medio de los profetas a quienes señaló para una obra especial y para llevar un mensaje particular. Los envió a repetir, las mismas palabras reiteradamente. Tenía un mensaje preparado para ellos que no era según los caminos y la voluntad de los hombres, y lo puso en sus bocas e hizo que lo proclamaran. Les aseguró que el Espíritu Santo les daría palabras y expresión. Aquel que conocía el corazón quería darles palabras con las cuales alcanzar a la gente.

El mensaje podría no agradar a aquellos a quienes era enviado. Ellos podrían no querer nada nuevo, sino desear continuar haciendo lo que hasta entonces habían hecho; pero el Señor los conmovió con reprensiones; reprochó su conducta. Infundió nueva vida en los que estaban durmiendo en su puesto de deber, en los que no eran centinelas fieles. Les mostró su responsabilidad, y que se los tendría por responsables de la seguridad del pueblo. Eran centinelas que no habían de dormir ni de día ni de noche. Habían de discernir al enemigo, y dar la alarma al pueblo, para que cada uno estuviera en su puesto, a " fin de que el enemigo vigilante no lograra obtener la menor ventaja.

RESPONSABILIDADES DE LOS ATALAYAS DE DIOS

Y hoy en día el Señor declara a sus atalayas que si son infieles, y no amonestan al pueblo que está en peligro, serán tomados en sus pecados. "Su sangre -dice él-, yo la demandaré de tu mano". Pero si sus mensajeros elevan su voz para reprender y amonestar, para hacer volver a los hombres de sus malos caminos, y esas almas no escuchan, el centinela está justificado; el que ofende a Dios será tomado en sus pecados; su sangre será sobre su propia alma.

Estos solemnes asuntos me son presentados en forma clara. Dios ha señalado apóstoles, pastores, evangelistas, y maestros, para la perfección de los santos, para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguen a la unidad de la fe. Dios declara a su pueblo: "Y vosotros labranza de Dios sois, edificio de Dios sois". Debe haber un progreso constante. Paso a paso sus seguidores deben hacer senderos rectos para sus pies, no sea que lo que es cojo salga fuera del camino. Los que trabajan para Dios deben actuar inteligentemente para superar sus propias deficiencias y glorificar al Señor Dios de Israel estando en la luz, trabajando en la luz del Sol de Justicia. Así llevarán a la iglesia hacia adelante, hacia arriba y hacia el cielo, haciendo que su separación del mundo sea más y más nítida.

A medida que asemejan su carácter al del Modelo divino, los hombres no guardarán su propia dignidad personal. Con un interés celoso, vigilante, lleno de amor y consagrado, guardarán los santos intereses de la iglesia, del mal que amenaza enturbiar y oscurecer la gloria que Dios se propone que brille a través de ella. Verán que los planes de Satanás no tienen lugar o apoyo en ella, pues la iglesia no estimula una actitud que busca faltas, la chismografía, la maledicencia, y la acusación de los hermanos; pues esas cosas la debilitarían y la derribarían.

EL CONFLICTO SE HACE MAS FUERTE

Nunca habrá un tiempo en la historia de la iglesia cuando el obrero de Dios pueda cruzarse de brazos y estarse cómodo, diciendo: "Todo es paz y seguridad". Es entonces cuando sobreviene la repentina destrucción. Todas las cosas pueden estar avanzando en medio de una prosperidad aparente; pero Satanás está completamente despierto, y estudia y consulta con sus malos ángeles otra forma de ataque por la cual pueda tener éxito. El conflicto se hará más y más severo por parte de Satanás; porque él es movido por un poder de abajo. A medida que la obra del pueblo de Dios avance con energía santificada e irresistible, implantando el estandarte de la justicia de Cristo en la iglesia, movida por un poder que procede del trono de Dios, el gran conflicto se irá haciendo cada vez más severo, y cada vez más determinado. La mente se opondrá a la mente, los planes a los planes, los principios de origen celestial a los principios de Satanás. La verdad en sus diferentes fases estará en conflicto con el error en sus formas siempre cambiantes y progresivas, las que, si posible fuera, engañarán a los mismos escogidos.

Nuestra obra debe ser ferviente. No hemos de luchar como quien hiere al aire. El ministerio, el púlpito y la prensa demandan hombres como Caleb, que actúen y sean valientes, hombres que tengan agudeza para distinguir la verdad del error, cuyos oídos estén consagrados para escuchar las palabras del Vigilante fiel. Y el Espíritu del trono de Dios se hará sentir sobre el cristianismo degenerado, sobre el mundo corrompido, listo para ser consumido por los juicios largamente postergados de un Dios ofendido.

ODIO HACIA LA REPRENSIÓN

Existe ahora peligro de que los hombres pierdan de vista las importantes verdades aplicables a este período, y de que busquen cosas que sean nuevas, extrañas y fascinadoras. Muchos, cuando son reprobados por el Espíritu de Dios por medio de sus agentes señalados, rehusan recibir la corrección, y una raíz de amargura se desarrolla en sus corazones contra los siervos de Dios que llevan pesadas y desagradables cargas. Hay hombres que enseñan la verdad, pero que no están perfeccionando sus caminos delante de Dios, y que tratan de esconder su deserción, y estimulan un enajenamiento de Dios. No tienen el valor moral para hacer las cosas que redundan en su especial beneficio. No ven necesidad de reformarse y así rechazan las palabras del Señor, y odian al que los reprueba.415

Esta misma negativa de prestar oídos a las amonestaciones que el Señor envía, da a Satanás todas las ventajas para hacer de ellos los peores enemigos de los que les han dicho la verdad. Llegan a acusar de mentirosos a aquellos que les han traído el mensaje del Señor.

El hombre que rechaza la Palabra del Señor, que trata de establecer su propio camino y voluntad, destruye al mensajero y al mensaje que Dios envía para descubrirle su pecado. Sus propias inclinaciones han influido su conducta, y se ha formado a si mismo de una manera equivocada. La regla divina es: "Si pues coméis, o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo a gloria de Dios". Pero él no quiere hacer esto. Como un hombre piensa en su corazón, así es él. Desde adentro, del corazón, proceden los malos pensamientos inspirados por Satanás. Comienza a presentar argucias sobre aspectos técnicos y maneras. El espíritu de Satanás lo une con el enemigo para presentar una palabra de crítica sobre asuntos poco importantes. La verdad llega a ser cada vez de menor valor para él. Se vuelve un acusador de sus hermanos, etc., y cambia de dirigentes. El mundo exterior tiene un peso mayor sobre él del que ha tenido la inundación de luz que Dios ha volcado sobre el mundo en mensajes que él ha dado y en los cuales una vez se regocijó.

¡Oh, cuántas cosas se han desarrollado desde que se llenó de odio contra Dios, porque le fueron presentados sus peligros y errores! Ha permitido que pensamientos impíos se fortalecieran y prevalecieran porque, día tras día, no ha comido la carne y bebido la sangre del Hijo de Dios, porque no ha llegado a ser participante de la naturaleza divina. Las cosas que vienen de adentro contaminan al hombre. ¡Cuán corrupta debe ser entonces la fuente de la cual estos males han surgido!

LA ELECCIÓN FATAL

Ministros no santificados están organizándose en contra de Dios. Están alabando a Cristo y al dios de este mundo en la misma emisión de voz. Mientras que en forma profesa reciben a Jesús, abrazan a Barrabás, y por sus acciones dicen: "No a éste, sino a Barrabás". Presten atención todos los que leen estas líneas. Satanás se ha jactado de lo que él puede hacer. Piensa disolver la unidad que Cristo oró que existiera en su iglesia. Dice: "Saldré y seré un espíritu mentiroso para engañar a los que pueda, para criticar, para condenar, para falsificar". Albergue al hijo del engaño y al falso testigo una iglesia que ha tenido gran luz, gran evidencia, y esa iglesia descartará el mensaje que el Señor ha enviado, y recibirá los más irrazonables asertos, falsas suposiciones y falsas teorías. Satanás se ríe de la insensatez de ellos; porque él sabe qué es verdad. Muchos ocuparán nuestros púlpitos sosteniendo la antorcha de una falsa profecía en sus manos, encendida del fuego de la infernal antorcha satánica. Si se albergan dudas e incredulidad, los fieles ministros serán quitados del pueblo que piensa que sabe tanto. "¡Oh, si también tú conocieses -dijo Cristo-, a lo menos en éste tu día, lo que toca a tu paz! mas ahora está encubierto de tus ojos".

LA LUZ DE LA VERDAD

Sin embargo, el fundamento de Dios está firme. El Señor conoce a los que son suyos. El ministro santificado no debe tener engaño en su boca. Debe ser abierto como el día, libre de todo rastro de mal. Un ministerio santificado será un poder que haga brillar la luz de la verdad en ésta generación adversa. Luz, hermanos, más luz necesitamos. Haced sonar la trompeta en Sión; haced resonar la alarma en el monte santo. Reunid a la hueste del Señor, con corazones santificados, para que escuchen lo que el Señor dirá a su pueblo; porque él ha aumentado la luz para todos los que oigan. Sean armados y equipados, y vengan a la batalla, en auxilio de Jehová contra los fuertes. Dios mismo obrará en favor de Israel. Toda lengua mentirosa será silenciada. Manos de ángeles derribarán los planes engañosos que se están formando. Los baluartes de Satanás, nunca triunfarán. La victoria acompañará al mensaje del tercer ángel. Así como el Capitán de la hueste del Señor derribó los muros de Jericó, el pueblo que guarda los mandamientos del Señor triunfará, y todos los elementos opositores serán derrotados. Ningún alma se queje de los siervos de Dios que han venido a ella con un mensaje enviado del cielo. No sigáis buscando defectos en ellos, diciendo: "Son demasiado positivos; "hablan con demasiada fuerza". , Pueden hablar con mucha fuerza; ¿pero no es necesario? Dios hará que los oídos de los oyentes zumben si no escuchan su voz o su mensaje. El denunciará a los que resistan la Palabra de Dios.

HOMBRES DE OPORTUNIDAD

Satanás ha tomado todas las medidas posibles para que no venga nada entre nosotros como pueblo para reprendernos o reprocharnos, y exhortarnos a dejar a un lado nuestros errores. Pero hay un pueblo que llevará el arca de Dios. Algunos que no querrán seguir llevando el arca saldrán de entre nosotros. Pero éstos no podrán levantar vallas para obstruir la verdad; porque ésta irá hacia adelante y hacia arriba hasta el fin. En lo pasado Dios ha suscitado a hombres, y él todavía tiene hombres de oportunidad que esperan, listos para ejecutar sus órdenes: hombres que pasarán por restricciones que son sólo como muros embadurnados con una mezcla que ha perdido su fuerza. Cuando Dios pone su Espíritu en los hombres, éstos obran. Proclamarán la Palabra del Señor; elevarán su voz como trompeta. La verdad no será disminuida ni perderá su poder en sus manos. Mostrarán al pueblo sus transgresiones, y a la casa de Jacob sus pecados.

LA OBRA VEHEMENTE DE SATANÁS

El conflicto ha de seguir siendo cada vez más violento. Satanás tomará el campo y personificará a Cristo. Representará erróneamente, aplicará con falsía y pervertirá todas las cosas que pueda, para engañar, si es posible, aun a los escogidos. Aun en nuestro tiempo ha habido y continuará habiendo familias enteras que una vez se regocijaron en la verdad, pero que perderán la fe a causa de las calumnias y las falsedades que les fueron llevadas con respecto a aquellos a quienes han amado y con quienes han tenido agradables consultas. Abrieron sus corazones a la siembra de la cizaña; la cizaña creció entre el trigo; se fortaleció la cosecha del trigo decreció más y más; y la preciosa verdad perdió su poder para ellos. Durante un tiempo un falso celo acompañó sus nuevas teorías, que endurecieron sus corazones contra los defensores, de la verdad, como hicieron los judíos contra Cristo.

Bajo el celo de Satanás, algunos tienen por un tiempo la apariencia de hombres de una condición floreciente; pero es solamente fugaz. Satanás los llevó tan lejos que ellos hacen desprecios al Espíritu de Dios. Se esparcen como un laurel verde. El Señor los soporta por un tiempo. Les permite manifestar su envidia y su odio contra el pueblo de Dios, como le permitió a Satanás desarrollar su carácter, para que pudiera presentarse ante el universo del cielo, ante los mundos no caídos, y ante el mundo caído, con sus verdaderos atributos, como un engañador, el acusador de los hermanos, un asesino de corazón. Muchos que ahora pretenden creer la verdad, pero que no tienen un ancla, estarán unidos con el partido de Satanás. Los que no han trabajado del lado de Dios serán dejados para que resulten ser una piedra de tropiezo para aquellos que han obtenido una experiencia viva por sí mismos. Empéñese todo ministro, en lugar de criticar y levantar objeciones, en lugar de dudar y oponerse, si existe la menor posibilidad de hacerlo, en levantar barrera contra los enemigos engañosos. En lugar de pelear contra aquellos a quienes el Señor ha enviado para salvar a éstos, ore el pueblo de Dios ferviente y continuamente por el poder de la gracia de Dios, rogando que el Capitán de la hueste del Señor tome el campo¡ En vez de sentarse en juicio sobre los hermanos a quienes Dios ha aceptado para hacer su servicio, sea la preocupación de su oración, de día y de noche, que el Señor envíe más obreros a su viña. Pastores no deshonréis a vuestro Dios y apenéis su Santo Espíritu arrojando observaciones sobre las formas y las maneras que usan los hombres a quienes él elige. Dios conoce el carácter. El ve el temperamento de los hombres que ha escogido. Sabe que nadie, sino los hombres fervientes, firmes, determinados, de sentimientos fuertes, verán esta obra en su importancia vital, y colocarán una firmeza y una decisión tal en sus testimonios que quebrantarán la barrera de Satanás.

Dios da á los hombres consejo y reprensión para su bien. El ha enviado su mensaje, diciéndoles lo que se necesitaba para el tiempo: 1897. ¿Aceptasteis el mensaje? ¿Prestasteis oídos a la exhortación? El os dio la oportunidad de que acudierais armados y equipados en auxilio del Señor. Y habiendo hecho todo, os pidió que os presentarais. ¿Qué os alistásteis? ¿Dijisteis: "Heme aquí, envíame a mí ? Os sentasteis tranquilos, y no hicisteis nada. Permitisteis que la Palabra del Señor cayera al suelo sin prestarle atención; y ahora el Señor ha tomado a hombres que eran muchachos cuando vosotros estabais al frente de la batalla, él y les ha dado el mensaje y la obra en que vosotros no os empeñasteis. ¿Seréis piedras de tropiezo para ellos? ¿Criticaréis? ¿Diréis: "Están saliendo fuera de lugar"? Sin embargo, vosotros no llenasteis el lugar que ellos han sido llamados a ocupar.

Oh, ¿por qué serán los hombres obstáculo, cuando podrían ser una ayuda? ¿Por qué bloquearán el movimiento de las ruedas, cuando podrían empujar con señalado éxito? ¿Por qué despojarán a su propia alma del bien, y privarán a otros de la bendición que podría haber venido por su intermedio? Estas personas que han rechazado la luz permanecerán como desiertos, donde no fluyen aguas refrescantes y sanadoras; y su ministración será tan carente de humedad como las colinas de Gilboa, donde no había rocío ni lluvia. No están revestidos de la unción divina, y no transportan ninguna bendición para los demás. Deben humillar sus corazones y confesar sus errores, y quebrantar las garras de Satanás en las cuales se encuentran. Podrían romper las cadenas que han forjado la educación, el prejuicio o los hábitos. Sí ellos tan sólo quisieran buscar a Dios, con espíritu de arrepentimiento, lo encontrarían. No cumplirían entonces su propia voluntad, sino que irían adonde los induce a ir el Espíritu del Señor; serían guiados por él.

JUNTAD LAS LUCES

La purificación y el limpiamiento pasarán seguramente por cada una de las iglesias de nuestro país que han tenido grandes oportunidades y privilegios, y los han dejado pasar sin prestarles oídos. Lo que necesitan no es más evidencia. Necesitan corazones puros y santificados para reunir y retener toda la luz que Dios ha dado, y entonces andarán en esa luz.

No necesitamos decir: "Los peligros de los últimos días pronto han de venir sobre nosotros". Ya han venido. Necesitamos ahora la espada del Señor para que corte las mismas coyunturas y tuétanos de las concupiscencias, los apetitos y las pasiones carnales. Ojalá que atraviese y corte en mucho mayor grado de lo que hasta ahora lo ha hecho. Ojalá que todos los orgullosos sean abatidos. Ojalá que los que están carnalmente seguros sean desviados del refugio de mentiras con el cual han tratado de engañar al pueblo de Dios. Quiera Dios que esa espada corte su justicia propia, y abra los ojos de los ciegos, para que vean que no están sanos a la vista de Dios.

Me dirijo al pueblo de Dios que hoy mantiene firme su confianza, que no se apartará de la le que ha sido dada una vez a los santos, que está en medio de las tinieblas morales de estos días de corrupción. La palabra del Señor a vosotros es ésta: "Y alegraréme con Jerusalén, y gozaréme con mi pueblo". ¿No podemos ver aquí el amor paternal de Dios expresado hacia aquellos que se mantienen aferrados a la fe en la justicia? Existe la más estrecha relación entre Dios y su pueblo. No solamente somos objeto de su misericordia llena de gracia, de su amor perdonador; somos más que esto. El Señor se regocija sobre su pueblo. El se deleita en sus hijos. El es su seguridad. Hermoseará a todos los que le sirven con corazón íntegro con el espíritu de santidad. Los reviste de justicia. Ama a los que hacen su voluntad, los que expresan su imagen. Todos los que son fieles y veraces se conforman a la imagen de su Hijo. En su boca no ha sido hallado engaño, porque son sin falta delante del trono de Dios.

Nuestro Mensaje

¿Cuál es el mensaje que hemos de dar? "A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad, y comed. Venid, comprad, sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero no en pan, y vuestro trabajo no en hartura? Oídme atentamente, y comed del bien, y deleitaráse vuestra alma con grosura. Inclinad vuestros oídos, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David. He aquí, que yo lo di por testigo a los pueblos por jefe y por maestro a las naciones. He aquí, llamarás a gente que no conociste, y gentes que no te conocieron correrán a ti, por causa de Jehová tu Dios, y del Santo de Israel que te ha honrado. Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos; y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cuál será amplio en perdonar".

Quiero decirles a mis hermanos en el ministerio: Proseguid esta obra con tacto y capacidad. Poned al trabajo a los jóvenes y las señoritas en nuestras iglesias. Combinad la obra médico-misionera con la proclamación del mensaje del tercer ángel. Haced un esfuerzo regular y organizado para levantar , a las iglesias de su nivel de muerte en el cual han caído, y en el cual han permanecido durante años. Enviad a las iglesias obreros que presenten los principios de la reforma pro salud en su relación con el mensaje del tercer ángel ante cada familia e individuo. Animad a todos a tomar parte en la obra en favor de sus semejantes, y ved si el soplo de vida no retornará rápidamente a estas iglesias.

Estudiad fielmente el capítulo 33 de Ezequiel. La obra que se realiza en el ramo médico-misionero no es precisamente la obra que Cristo ordenó a sus seguidores que hicieran. ¿No podéis ver claramente que los que se ocupan en esta obra están cumpliendo la comisión del Salvador? ¿No podéis ver, que agradarla a vuestro Salvador si dejarais a un lado toda falsa dignidad, y aprendierais en su escuela cómo usar su yugo para llevar sus cargas?

SE NECESITA UN CRISTIANISMO SINCERO

El mundo necesita evidencias de sincero cristianismo. El profeso cristianismo puede verse por doquiera; pero cuando el poder de la gracia de Dios se vea en nuestras iglesias, los miembros realizarán las obras de Cristo. Rasgos de carácter naturales y hereditarios serán transformados. La morada interna de su Espíritu los habilitará a revelar la semejanza de Cristo, y en proporción con la pureza de su piedad, será el éxito de su obra.

Existen en nuestro mundo muchos obreros cristianos que todavía no han oído las grandes y maravillosas verdades que nos han llegado. Estos están haciendo la buena obra de acuerdo con la luz que tienen, y muchos de ellos están más avanzados en él conocimiento de la obra práctica que aquellos que tienen gran luz y oportunidades.

La indiferencia que ha existido entre nuestros ministros con respecto a la reforma prosalud y a la obra médico-misionera es sorprendente. Algunos que no profesan ser cristianos tratan estos asuntos con mayor reverencia que la que distingue a nuestros propios hermanos, y a menos que nos despertemos, ellos nos tomarán la delantera.

La palabra que el Señor me ha dado para nuestros ministros y nuestras iglesias es: "Avanzad". "Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y doctrinas a todos los gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo: enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he aquí, yo estoy con vosotros, todos los días, hasta el fin del mundo".

Dios Ha de Ser Buscado

Cooranbong, Australia, 27 de agosto de 1896.

La piedad es necesaria. Debe verse menos confianza propia y mucho más humildad. La obra de Dios ha llegado al punto en que se la considera como una cosa común. Habría sido mucho mejor haber cambiado a los hombres que componen las juntas y las comisiones, que haber retenido a estos mismos hombres durante años, hasta que ellos supusieran que sus propuestas habían de ser adoptadas sin una sola pregunta; y generalmente ninguna voz se ha elevado en una dirección opuesta. Hay hombres que se sientan en consejo que no tienen el discernimiento que deben tener. La comprensión es estrecha y egoísta. Se necesita un cambio. No será sabio realizar la mitad o la cuarta parte de las empresas que se han planeado.

Escriba en su corazón cada uno de los que se sientan en consejo o en una comisión, las palabras: Estoy trabajando para el tiempo y la eternidad. Debo dar cuenta a Dios de todos los motivos que me impulsan a obrar. Sea éste su lema. Elévese a Dios la oración del salmista: "Pon, oh Jehová, guarda a mi boca: guarda la puerta de mis labios. No dejes se incline mi corazón a cosa mala, a hacer obras impías con los que obran iniquidad, y no coma yo de sus deleites".

"Dame. . .Tu Corazón"

Adelaida, Australia, 12 de octubre de 1896.

Los que ocupan puestos de responsabilidad no han de convertirse a los principios extravagantes y de complacencia propia del mundo, porque no pueden condescender en esto; y si pudieran, los principios cristianos no se lo permitirían. Múltiples enseñanzas deben ser dadas: "¿A quién se enseñará ciencia, o a quién se hará entender doctrina? ¿A los quitados de la leche? ¿a los arrancados de los pechos? Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá". Así la Palabra del Señor ha de presentarse pacientemente a los niños, y ha de ser conservada ante ellos, por parte de los padres que creen en ella. "Porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo, a los cuales él dijo: Este es el reposo: dad reposo al cansado; y éste es el refrigerio: mas no quisieron oír. La palabra pues de Jehová les será mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá; que vayan y caigan de espaldas, y sean quebrantados, y enlazados y presos". ¿Por qué? Porque no escucharon la palabra del Señor que vino a ellos.

Esto alude a los que no recibieron instrucción, pero han albergado su propia sabiduría, y han elegido manejarse a sí mismos de acuerdo con sus propias ideas. El Señor les da a éstos la prueba, para que se determinen a seguir su consejo, o lo rechacen y actúen según sus propias ideas; entonces él los abandonará al seguro resultado de esta conducta. En todos nuestros caminos, en todo nuestro servicio hacia Dios, él nos habla: "Dame ... tu corazón". Es el espíritu sumiso, accesible, lo que Dios quiere. Lo que da a la oración su excelencia es el hecho de que es exhalada de un corazón amante y obediente.

Dios exige ciertas cosas de su pueblo; si sus hijos dicen: Yo no entregaré mi corazón para hacer esto, el Señor les permite obrar de acuerdo con su supuesto buen juicio sin sabiduría celestial, hasta que este texto [Isa. 28: 13] se cumpla. No habéis de decir: Seguiré la dirección del Señor hasta un cierto punto que esté de acuerdo con mi juicio, aferrándoos entonces a vuestras propias ideas, y rechazando ser modelados a la semejanza del Señor. Hágase la pregunta: ¿Es ésta la voluntad del Señor? y no, ¿es ésta la opinión o el juicio de _______?

LA NORMA DEL SEÑOR

Todas las cosas deben ser vistas a la luz del ejemplo de Cristo. El es la verdad. El es la verdadera luz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo. Escuchad sus palabras, copiad su ejemplo de abnegación y sacrificio, y mirad a los méritos de Cristo para obtener la gloria de carácter que él posee para concedérosla. Los que siguen a Cristo no viven para agradarse a sí mismos. Las normas humanas son como cañas débiles. La norma del Señor es la perfección de carácter.

"Porque Jehová se levantará como en el monte Perasim, como en el valle de Gabaón se enojará; para hacer obra su extraña obra, y para hacer su operación, su extraña operación. Ahora pues, no os burléis, porque no se aprieten más vuestras ataduras; porque consumación y acabamiento sobre toda la tierra he oído del Señor Jehová de los ejércitos". Leed Deuteronomio 7: 6. Leed todo el capítulo; también los capítulos 1 y 8. Estos me fueron presentados como la palabra del Señor. Estas cosas son escritas para nuestra admonición, en quienes los fines de los siglos han parado.

Hemos de tener relacionadas con nuestras instituciones solamente a personas que escuchen la palabra del Señor, y aprecien y obedezcan su voz. Cuando un hombre pide y exige que su punto: de vista y su juicio sean supremos en cualquiera de nuestras instituciones, no podéis tener mayor evidencia de que ese hombre no se conoce a sí mismo, y que no está calificado para dirigir. Cometerá errores y dañará en lugar de restaurar. No sabe qué responsabilidades están envueltas en su relación con Dios o con sus semejantes.

"Pues como todas estas cosas han de ser deshechas, ¿qué tales conviene que vosotros seáis?" Los que andan humildemente con Dios no estarán luchando para obtener mayores responsabilidades, sino que considerarán que tienen una obra especial que hacer, y serán fieles a su deber. En nuestras instituciones, puede hacerse un gran bien educando por precepto y ejemplo, en la economía y en todos los ramos. Si Ud. hermano mío, hubiera aprendido en la escuela de Cristo a ser manso y humilde de corazón, siempre estaría en terreno ventajoso. Ud. no tiene un carácter ecuánime y equilibrado. No puede con seguridad poner su confianza en su propio juicio en todas las cosas. La forma de actuar del hombre consiste en idear y planear; Dios implanta un principio. El hombre lucha para hacer que el deber sea blando y para acomodarlo a su propio carácter natural; pero la vida es un campo de batalla; la vida es una carrera que él ha de correr si quiere salir victorioso....

LAS EXCUSAS SON SIN VALOR

La pregunta que debemos considerar es ésta: ¿Tenemos nosotros los atributos de Cristo? Las excusas no tienen valor. Todas las circunstancias, todos los apetitos y pasiones, han de ser siervos del hombre que teme a Dios, no han de gobernarlo. El cristiano no ha de ser esclavizado por ningún hábito o tendencia hereditaria o cultivada. El ha de dominar las pasiones animales, y no ser esclavizado por el hábito.

No hemos de ser siervos de las circunstancias, sino que debemos dominar las circunstancias por un principio que actúe interiormente, aprendido del mayor Maestro que el mundo tuvo alguna vez. La solemne posición en la cual nos hallamos hoy hacia el mundo, las solemnes responsabilidades y deberes que el Señor exige de nosotros, no han de ser ignorados hasta el momento en que nuestra voluntad o nuestras circunstancias estén ajustadas. El principio de la abnegación y el sacrificio, revelado en el ejemplo de Cristo, de Juan el Bautista, de Daniel y los tres próceres, ha de pasar como una reja de arado a través de los hábitos hereditarios y cultivados en todas las circunstancias y ambientes.

Os pregunto: ¿Está el reino de Dios dentro de vosotros? El pueblo de Dios ha de componerse de hombres que estén listos al instante, siempre preparados en Cristo Jesús. Ha llegado ahora el tiempo en que en un momento estaremos sobre tierra sólida, y en el próximo instante la tierra estará moviéndose debajo de nuestros pies. Ocurrirán terremotos donde menos lo esperemos.

El cristianismo tiene un significado mucho más amplio que el que muchos le han dado hasta aquí. No es un credo. Es la palabra de Aquel que vive y permanece para siempre. Es un principio vivo, animador, que toma posesión de la mente, el corazón, los motivos y el hombre entero. Cristianismo, ¡oh, ojalá podamos experimentar su operación! Es una experiencia vital, personal, que eleva y ennoblece al hombre entero. Todo hombre es responsable ante Dios, quien ha hecho provisión para que todos reciban esta bendición. Pero muchos no la reciben, aun cuando Cristo la ha comprado para ellos a un costo infinito. No se han posesionado de la bendición que está a su alcance, y por lo tanto han retenido los rasgos objetables de su carácter, y el pecado yace a la puerta. Mientras profesan piedad, Satanás los ha convertido en agentes suyos para derribar y confundir donde a él le parezca mejor. Ejercen una influencia deletérea sobre las almas de muchos que necesitan un ejemplo que los ayude en su marcha hacia el cielo.

¿Quiénes son los súbditos del reino de Dios? Todos los que hacen su voluntad. Tienen justicia, paz, y gozo en el Espíritu Santo. Los miembros del reino de Cristo son los hijos de Dios, socios en su gran firma. Los elegidos de Dios son una generación escogida, un pueblo peculiar, una nación santa, para mostrar las alabanzas de Aquel que nos ha llamado de las tinieblas a su luz maravillosa. Son la sal de la tierra, la luz del mundo. Son piedras vivas, real sacerdocio. Son socios con Cristo Jesús. Estos son los que siguen al Cordero dondequiera que va. . . .

NUESTRA INDIVIDUALIDAD

Hay derechos que pertenecen a todo individuo. Tenemos una individualidad y una identidad que es nuestra. Nadie puede sumergir su identidad en la de otra persona. Todos deben actuar por sí mismos, de acuerdo con los dictados de su propia conciencia. En lo que respecta a nuestra responsabilidad e influencia, somos responsables ante Dios porque derivamos nuestra vida de él. No la obtenemos de la humanidad, sino sólo de Dios. Somos suyos por la creación y por la redención. Nuestros propios cuerpos no nos pertenecen para tratarlos como nos agrada, para arruinarlos por hábitos que conducen a la decadencia, haciendo imposible rendir a Dios un servicio perfecto. Nuestra vida y todas nuestras facultades le pertenecen a él. El cuida de nosotros en todo momento; él mantiene la maquinaria viva en acción; si se nos dejara para que nosotros la accionáramos durante sólo un instante, moriríamos. Dependemos absolutamente de Dios.

Captamos una gran lección cuando entendemos nuestra relación con Dios, y su relación con nosotros. Las palabras: "No sois vuestros, porque comprados sois por precio", deben colgarse en los vestíbulos de nuestra memoria, para que siempre reconozcamos el derecho que Dios tiene a nuestros talentos, nuestras propiedades, nuestra influencia, nuestro yo individual. Hemos de aprender cómo tratar este don de Dios, la mente, el alma y el cuerpo, para que, como posesión comprada por Cristo, hagamos un servicio saludable y salvador para él.

Sembrando Junto a Todas las Aguas

Debemos sembrar junto a todas las aguas, manteniendo nuestras almas en el amor de Dios, trabajando mientras es de día, y utilizando los medios que el Señor nos ha dado para realizar cualquier deber que nos venga a la mano. Cualquier cosa que nuestras manos hallen que hacer, hemos de hacerla con alegría; cualquier sacrificio que se nos exija realizar, hemos de hacerlo alegremente. Al sembrar junto a todas las aguas, nos daremos cuenta de que "el que siembra en bendiciones, en bendiciones también segará".

"Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, o por necesidad; porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia; a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo que basta, abundéis para toda buena obra". No retrocedáis después que el Espíritu Santo ha despertado en vuestra mente un sentido del deber. Actuad según la sugestión que tengáis, porque ella ha sido puesta por el Señor. "Y si alguno se retirare, no se complacerá mi alma en él".

Significa mucho sembrar junto a todas las aguas; significa impartir constantemente dones y ofrendas. Dios proporcionará facilidades, de manera que el mayordomo fiel de los medios que él confió sea provisto de suficiencia en todas las cosas, y pueda abundar para toda buena obra.

LA PREDICACIÓN DE CRISTO

Hay una gran obra que hacer. El mundo no se convertirá por el don de lenguas, o por la obra de los milagros, sino por la predicación de Cristo crucificado. El Espíritu Santo debe tener libertad para actuar. Dios ha colocado instrumentos en nuestras manos, y debemos usar cada uno de ellos para hacer su voluntad y su camino. Como creyentes tenemos el privilegio de realizar una parte en la promulgación de la verdad para este tiempo. Hasta donde sea posible hemos de emplear los medios y los agentes que Dios nos ha dado para presentar la verdad en nuevas localidades. Deben edificarse iglesias para acomodar al pueblo de Dios, para que sean centros de luz, brillantes en medio de las tinieblas del mundo. . . .

Esta es la obra que Dios quiere que hagamos. El ejemplo de Cristo debe ser seguido por los que pretenden ser sus hijos. Aliviad las necesidades físicas de vuestros semejantes, y su gratitud quebrantará las barreras y os permitirá alcanzar sus corazones. Considerad con fervor este asunto. Como iglesia habéis tenido la oportunidad de trabajar como obreros juntamente con Dios. Si hubierais obedecido la Palabra de Dios, si hubierais emprendido esta labor, habríais sido bendecidos y animados, y habríais obtenido una rica experiencia. Os habríais hallado a vosotros mismos como agentes humanos de Dios, defendiendo fervorosamente un plan de salvación, de restauración. Este plan no sería estático, sino progresivo, avanzando de gracia en gracia, y de fuerza en fuerza.

Cristo buscó a la gente donde estaba, y colocó delante de ella, las grandes verdades relativas a su reino. Al ir de lugar a lugar, bendijo y consoló a los que sufrían, y sanó a los enfermos. Esta es nuestra obra. Dios quiere que aliviemos las necesidades de los indigentes. La razón por la cual el Señor no manifiesta su poder más decididamente, es porque hay tan poca espiritualidad entre los que pretenden creer la verdad.